Después de poco más de tres meses, y tras una llamada de casi una hora con el servicio técnico, desde la casa de las manzanas me han confirmado la temida noticia: mi iphone ha muerto.
No sin batería, no se me ha caído, no lo he sumergido, no me lo han robado, no lo he perdido, no nada de nada, sólo se ha muerto. Estaba bien y al momento, ha dejado de estar.
Cuando llegó a mí decidí convertirme en un ser práctico, optimizar sus servicios y eliminar todos los aparatos existentes ya en mi vida y que realizaran funciones que el iphone aglutinaba dentro de él.
Sin ningún dolor en mi corazón, le dije adiós a la agenda de teléfonos, hasta ese momento siempre había llevado una agenda física paralela, a la agenda de eventos&cosas varias, y al sacar la antigua agenda de mi bolso el estado de mi espalda mejoró considerablemente, al despertador en la mesilla de noche, y de ese modo pude volver a dormir bien, a mi libreta+boli para ocurrencias e ideas, que me garantizó la anotación segura de las ideas ya que mis bolsos tienen la fea costumbre de alimentarse de mi bolis y nunca están cuando los necesitas, al tom tom, con lo que empecé a llegar sin problemas a los sitios ya que sólo tenía que ocuparme de cargar una batería (y nunca era la del tom tom), y a mi ordenador, porque chequear el correo desde cualquier sitio es algo a lo que todos nos acostumbramos en un momento.
Esta tarde he pasado 4 horas sin teléfono y durante ese tiempo he ido a una tienda movistar y a una apple, me he leído internet entero, o por lo que he tardado en hacerlo al menos habré leído el 90%, he tenido que buscar una cabina para llamar a la persona con la que había quedado para comer, he vuelto a casa, como alma que lleva el diablo y saltándome mi clase de spinning, para buscar un teléfono antiguo al que urgentemente ponerle la sim, fuera a ser que me tuviera que llamar Obama y yo no estuviera disponible..., me he leído el 10% restante de internet, he marcado en el calendario, físico y con boli, los días que tardarán en enviarme un iphone operativo, he informado a mis allegados de mi tremenda desgracia, y he criado un principio de úlcera de estómago vinculada directamente a un amago de crisis de ansiedad por el sentimiento de estar desconectada y sentirme al otro lado de la brecha digital.
No sin batería, no se me ha caído, no lo he sumergido, no me lo han robado, no lo he perdido, no nada de nada, sólo se ha muerto. Estaba bien y al momento, ha dejado de estar.
Cuando llegó a mí decidí convertirme en un ser práctico, optimizar sus servicios y eliminar todos los aparatos existentes ya en mi vida y que realizaran funciones que el iphone aglutinaba dentro de él.
Sin ningún dolor en mi corazón, le dije adiós a la agenda de teléfonos, hasta ese momento siempre había llevado una agenda física paralela, a la agenda de eventos&cosas varias, y al sacar la antigua agenda de mi bolso el estado de mi espalda mejoró considerablemente, al despertador en la mesilla de noche, y de ese modo pude volver a dormir bien, a mi libreta+boli para ocurrencias e ideas, que me garantizó la anotación segura de las ideas ya que mis bolsos tienen la fea costumbre de alimentarse de mi bolis y nunca están cuando los necesitas, al tom tom, con lo que empecé a llegar sin problemas a los sitios ya que sólo tenía que ocuparme de cargar una batería (y nunca era la del tom tom), y a mi ordenador, porque chequear el correo desde cualquier sitio es algo a lo que todos nos acostumbramos en un momento.
Esta tarde he pasado 4 horas sin teléfono y durante ese tiempo he ido a una tienda movistar y a una apple, me he leído internet entero, o por lo que he tardado en hacerlo al menos habré leído el 90%, he tenido que buscar una cabina para llamar a la persona con la que había quedado para comer, he vuelto a casa, como alma que lleva el diablo y saltándome mi clase de spinning, para buscar un teléfono antiguo al que urgentemente ponerle la sim, fuera a ser que me tuviera que llamar Obama y yo no estuviera disponible..., me he leído el 10% restante de internet, he marcado en el calendario, físico y con boli, los días que tardarán en enviarme un iphone operativo, he informado a mis allegados de mi tremenda desgracia, y he criado un principio de úlcera de estómago vinculada directamente a un amago de crisis de ansiedad por el sentimiento de estar desconectada y sentirme al otro lado de la brecha digital.
La gente va a terapia por cosas menos importantes.



