"Vaqueros oscuros, una camisa azul con corazoncitos y cuando llegué estabas fuera hablando por teléfono".
Tengo memoria fotográfica y puedo recordar fácilmente escenas de ese estilo. Recuerdo ropa, posiciones físicas, localizaciones y un sinfín de detalles sin la menor importancia pero que, si estás hablando con alguien de ese momento concreto, dotan a tus recuerdos de mayor riqueza y exactitud y hace que, en general, las personas se asombren.
Me sucede lo mismo con secuencias de números. Me sé prácticamente todos los teléfonos de mis amigos, muchas matrículas de coches actuales y de los últimos años, números de dni o fechas concretas. La memoria numérica es distinta, porque a diferencia de en la fotográfica, cuando recuerdo números no visualizo una imagen, como en el caso de la ropa, sino que oigo en mi cabeza una cancioncilla con el número, cuya letra y la forma en que ésta está escrita es la forma en la que la memoricé, y es la única manera en la que puedo recuperar esos datos. Me sé el dni de mi padre en modo x millones x cientos mil x unidades y soy incapaz de verbalizarlo en otro formato sin verlo antes por escrito. Ya, muy útil saberse el dni de un padre...
Teniendo una memoria prodigiosa para algunas cosas, no había llegado a percibir las carencias en otros campos, y desde hace unos meses, veo que así es. Mi memoria tiene defectos.
El famoso facebook, o gran hermano de las redes sociales, me ha hecho reencontrarme con amigas de mi infancia; recibo solicitudes de amistad por su parte, nombres que no me suenan y caras a las que no sé ubicar en mi cerebro y pasan días en los que la solicitud queda pendiente por sentirme así. Con esos días descubro que los años también han pasado para ellas y los nombres largos, en ocasiones, e incómodos que les pusieron sus padres, ellas los acortan y a mí me pierden.
Las niñas del colegio cuelgan fotografías de excursiones, excursiones que yo no recuerdo, hablan de cosas que nos pasaban, cosas que tampoco recuerdo, y aportan detalles que ya le gustaría a mi memoria "prodigiosamente" selectiva, recordar. Y es que quizás no es tan prodigiosa.
Lo curioso es que los años han pasado y yo sigo recordando situaciones de épocas anteriores a las que ellas cuentan, y posteriores a las mismas, pero tengo huecos de memoria secos que necesitan ser regados para que se activen y vuelvan a brotar.
Hace más de 16 años que no las veo.
Tengo memoria fotográfica y puedo recordar fácilmente escenas de ese estilo. Recuerdo ropa, posiciones físicas, localizaciones y un sinfín de detalles sin la menor importancia pero que, si estás hablando con alguien de ese momento concreto, dotan a tus recuerdos de mayor riqueza y exactitud y hace que, en general, las personas se asombren.
Me sucede lo mismo con secuencias de números. Me sé prácticamente todos los teléfonos de mis amigos, muchas matrículas de coches actuales y de los últimos años, números de dni o fechas concretas. La memoria numérica es distinta, porque a diferencia de en la fotográfica, cuando recuerdo números no visualizo una imagen, como en el caso de la ropa, sino que oigo en mi cabeza una cancioncilla con el número, cuya letra y la forma en que ésta está escrita es la forma en la que la memoricé, y es la única manera en la que puedo recuperar esos datos. Me sé el dni de mi padre en modo x millones x cientos mil x unidades y soy incapaz de verbalizarlo en otro formato sin verlo antes por escrito. Ya, muy útil saberse el dni de un padre...
Teniendo una memoria prodigiosa para algunas cosas, no había llegado a percibir las carencias en otros campos, y desde hace unos meses, veo que así es. Mi memoria tiene defectos.
El famoso facebook, o gran hermano de las redes sociales, me ha hecho reencontrarme con amigas de mi infancia; recibo solicitudes de amistad por su parte, nombres que no me suenan y caras a las que no sé ubicar en mi cerebro y pasan días en los que la solicitud queda pendiente por sentirme así. Con esos días descubro que los años también han pasado para ellas y los nombres largos, en ocasiones, e incómodos que les pusieron sus padres, ellas los acortan y a mí me pierden.
Las niñas del colegio cuelgan fotografías de excursiones, excursiones que yo no recuerdo, hablan de cosas que nos pasaban, cosas que tampoco recuerdo, y aportan detalles que ya le gustaría a mi memoria "prodigiosamente" selectiva, recordar. Y es que quizás no es tan prodigiosa.
Lo curioso es que los años han pasado y yo sigo recordando situaciones de épocas anteriores a las que ellas cuentan, y posteriores a las mismas, pero tengo huecos de memoria secos que necesitan ser regados para que se activen y vuelvan a brotar.
Hace más de 16 años que no las veo.
el 27 de diciembre, toca poda y resiembra.