Tuesday, 26 August 2008
Do not open at sea
Y es que en ningún sitio se está tan bien como allí.
Las cosas que normalmente nos parecen muy importantes y paralizan nuestras emociones, con el agua salada se disuelven, las dudas e indecisiones que nos pesan dentro como si fueran cuerpos físicos, al contacto con el agua se cristalizan y la vida, cuando la pones en remojo, revive, y te hace vivir.
Los días pasan y sientes como, poco a poco, tu cuerpo y tu alma van cambiando y adaptándose a la sensación de estar vivos. Los pies se endurecen, la piel se broncea, el cuerpo se balancea, olvidas lo que significa el tiempo y, las palabras, dejan paso a los silencios llenos de contenido.
Soy persona de costumbres, muy celosa de mis espacios y mi entorno, así que otear el horizonte y ver que ese pequeño universo en el que el único número aceptado es 3, va a cambiar, me genera una sensación de intranquilidad que me desagrada.
El 4 llega como una tormenta de verano que me hace removerme en la silla durante los primeros momentos. El 5 trae la calma y con él, sin que ninguno pudiéramos sospecharlo en esos momentos, la ilusión. La llegada del 6 y el 7 nos hace sentir que llevaban allí toda la vida.
...Y los días pasan y sentimos como, poco a poco, cuerpos y almas van cambiando y adaptándose a la sensación de estar vivos. Los pies se endurecen, la piel se broncea, los cuerpos se balancean, se olvida lo que significa el tiempo y, las palabras, dejan paso a los silencios llenos de contenido.
Las cosas que normalmente nos parecen muy importantes y paralizan nuestras emociones, con el agua salada se disuelven, las dudas e indecisiones que nos pesan dentro como si fueran cuerpos físicos, al contacto con el agua se cristalizan y la vida, cuando la pones en remojo, revive, y te hace vivir.
Los días pasan y sientes como, poco a poco, tu cuerpo y tu alma van cambiando y adaptándose a la sensación de estar vivos. Los pies se endurecen, la piel se broncea, el cuerpo se balancea, olvidas lo que significa el tiempo y, las palabras, dejan paso a los silencios llenos de contenido.
Soy persona de costumbres, muy celosa de mis espacios y mi entorno, así que otear el horizonte y ver que ese pequeño universo en el que el único número aceptado es 3, va a cambiar, me genera una sensación de intranquilidad que me desagrada.
El 4 llega como una tormenta de verano que me hace removerme en la silla durante los primeros momentos. El 5 trae la calma y con él, sin que ninguno pudiéramos sospecharlo en esos momentos, la ilusión. La llegada del 6 y el 7 nos hace sentir que llevaban allí toda la vida.
...Y los días pasan y sentimos como, poco a poco, cuerpos y almas van cambiando y adaptándose a la sensación de estar vivos. Los pies se endurecen, la piel se broncea, los cuerpos se balancean, se olvida lo que significa el tiempo y, las palabras, dejan paso a los silencios llenos de contenido.
El 4 se va y echamos de menos el desastre, las risas, el surrealismo y la inteligencia convertida en locura. El 6 y el 7 se quedan, los miramos desde tierra vistiendo el uniforme de vuelta a la vida real y marchamos tristes. El 1 y el 2, se van, pero sé que en pocos días vuelven. Cuando el 5 se va, la distancia me deja un vacío en el estómago.
El conjunto de 3 era, y es, bueno, el de 7 ha sido, y es, mejor.
Friday, 1 August 2008
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