Thursday, 29 May 2008

Algo para recordar

Me gustan los días de sol, los caramelos de fresa, el olor a hierba recién cortada, coldplay, mecano y the police, andar descalza, las piernas morenas, las pecas, las nubes de golosina cuando ya están duras, los mojitos, las miradas cómplices, las manos, el chocolate con leche y almendras, los mac, hablar por teléfono, las sábanas blancas recién planchadas, las ventanas abiertas, el ruido por la mañana al salir a la calle, el color blanco, mis amigos, cantar en el coche, los sms, las confidencias, las fotos en blanco y negro, mi burri, los secretos, el queso, los chats, las flores frescas, los encuentros inesperados, las velas, las amigas de mi madre, bailar, las gafas de sol, el mar, la ilusión, sorbeira, mi gata, comer en el césped, los helados de vainilla, cocinar, la risa, los abrazos, benedetti y neruda, las abejas, las uñas pintadas, los cojines, las conversaciones interminables, el roce de otra piel, conducir deprisa, las bufandas, navegar, las pulseras de colores, la siesta antes de comer, sevilla, los retos, las sorpresas cuando son sorpresas de verdad, el vino blanco, la música, correr, la cerdanya, mis sobrinos, el pelo mojado, el foie, los besos, viajar en tren, las perlas, montar a caballo, la libertad, ser feliz.

no me gusta cuando olvido todas las cosas que me gustan...
por suerte, ese olvido dura poco.

Wednesday, 14 May 2008

Living La Vida

Seiton es la tercera regla de la filosofía de trabajo de las 5S.

Seiton habla de orden y parte de la máxima "un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, un concepto que según mi forma de ver la vida, resulta perfectamente aplicable en la vida profesional, la que tenemos que vivir, como en la personal, la que queremos vivir.

Los años van pasando y las decisiones van guiando nuestros pasos a través de ese camino que es la vida. Eliges la opción de letras en bup (bachiller o como sea que se llama ahora) y sabes que, casi con total seguridad, nunca serás farmacéutico. Eliges hacer derecho en cou y tus posibilidades de ser físico nuclear se ven bastante disminuidas.

Los años siguen pasando, nosotros seguimos eligiendo y vivimos las consecuencias que nos generan esas elecciones.

Tomamos cientos de decisiones a lo largo del día y la mayoría de éstas, no afectan a nuestra Vida, a nuestro ecosistema, a nuestro camino principal, pero otras veces, durante una estación lluviosa, vemos un sendero que se bifurca desde nuestro camino, un sendero que parece llano, en el que sol brilla y pequeñas flores de colores crecen junto a los árboles y eso sí que cambia las cosas.

Sientes que es un buen sitio por el que caminar y probablemente lo sea, pero estoy segura de que, al acercarte, las manzanas de sus árboles no serán tan rojas como parecen y también existarán las tormentas sobre él y las flores del camino se marchitarán cuando llegue el invierno.

Si los senderos tuvieran corazón, sé que habría algunos que se sentirían culpables por existir, por haber aparecido junto a un ecosistema en desequilibrio y no haber sido capaz de disfrazar su tierra verde con malas hierbas y bichos repugnantes a tiempo. Al fin y al cabo, sólo es un sendero y no escogió como ser ni donde estar, sus decisiones pasadas y presentes lo guiaron hasta allí, como a cualquier otro sendero.

El sendero con corazón en ese momento, quizás algo tarde pero rezando para que no lo sea del todo, se aparta del camino; cubre su entrada de troncos y hojas y corre a coger un paraguas porque sabe que su decisión ha desestabilizado en cierta manera su mundo y se acercan unos nubarrones negros que no traen buenas intenciones.

Al sendero no le gusta la lluvia pero sabe que amainará y, mientras ese nuevo tiempo de sol llega, su decisión preserva un lugar para cada cosa, y, cada cosa está en su lugar

y el continuo espacio tiempo no se altera y
...en aquell moment, tornen els somriures.

Tuesday, 13 May 2008

Santander en Sevilla

Existe un rincón mágico en Sevilla, uno de los miles que la ciudad hispalense alberga entre sus calles, escondido cerca de la Plaza Mueva, en el que te sientes como en casa.

Las manos de Rogelio acarician el jamón y el buen foie con una delicadeza tan exquisita que cuando llegan hasta ti, sobre un papel de parafina, te saben como el mejor de los manjares de este mundo. Lo mismo sucede con la manteca colorá, las anchoas con leche condensada y todas esas exquisiteces que van apareciendo, casi por sorpresa, en la barra, siempre sobre sus papeles blancos.

Rogelio y Blanca bajan la persiana a eso de las 11 de la noche y la fortuna, que tiene sangre santanderina, me hizo llegar a ellos media hora más tarde, por la puerta de atrás y buscando la tranquilidad de una cena en familia tras un animado sábado de toros y feria.

Las mismas manos desciendentes de aquellas que Antonio Burgos describió como hechas al papel de estraza de envolver garbanzos, hechas al cuchillo de cortar, fino pulso y al chorizo de la Sierra, te sirven las copas heladas de Moët mientras su dueño te cuenta las mil y unas historias que ha vivido durante tantos años de ilustre tabernero.

Hay en La Flor de Toranzo un reloj con una cuenta atrás activa, un reloj que cuenta las horas que faltan hasta la medianoche del 28 de Junio, cuando Rogelio, acompañando a los clarineros de la Banda del Sol, asciende a lo más alto de la Giralda y presencia, en primera persona, la celebración de las Lágrimas de San Pedro - los tres toques de clarín que la misma noche, desde hace 600 años, se dan en cada una de las fachadas del campanario, recordándole así a Sevilla la festividad de San Pedro y evocando las tres veces que San Pedro negó a Jesucristo.

La noche del sábado avanza tranquila, entre buenos amigos, con la conversación de Blanca acompañando al buen vino y la ilusión de sentirte en familia.

Como la gran familia en la que nos hemos convertido, salimos a la madrugada silenciosa de Sevilla, que contrasta con el sonido que imaginas en el Real, y va delatando el avance de nuestros pasos.

Calles estrechas, pequeñas capillas, mucha devoción y mucho arte, que de eso sobra en Sevilla!, en una noche única que te deja el alma llena, un nudo en el estómago al llegar la despedida y la certeza en el corazón de que no es la última vez que vas a estar allí.

Monday, 12 May 2008

Puzzles, relojes y alfombras

Hace unos años notaba un tic tac en mi interior que atribuí al famoso reloj biológico ese que todos debemos llevar dentro. Como no podía ser de otra manera, tratándose de mí, aquel no era el momento para escucharlo, así que igual que hago cada noche con el despertador para poder dormir, lo escondí en el cajón de la mesilla y pasaron años antes de que volviera a pensar en él.

Cuando llegó el momento, y realmente parecía ser el momento adecuado, la situación no pintaba muy estable, así que durante un breve lapso de tiempo, que podría ser considerado casi como un momento de temeridad, decidí escuchar de nuevo el tic tac del reloj. La madre naturaleza no nos sonrió en ese momento en lo que a la fecundidad se refiere, pero por suerte nos iluminó el camino y la mente y nos dimos cuenta de que existen desiertos con más vida que aquello. Y enterramos de nuevo el reloj.

Ahora no sé si el reloj está enterrado o se me cayó por la borda el verano pasado en Ibiza junto con las gafas de sol de Estrella, sea como fuere, y no sólo por mi situación personal que evidentemente no es propicia, creo que la responsabilidad de hacer eterno el apellido, le va a tocar a mi primo David.

Mi madre siempre dice que no es niñera, y debe ser genético, porque yo tampoco. Me gustan, los miro, los cojo, les doy besos y aliviada los devuelvo a sus padres, que para eso los trajeron al mundo.

Algo diferente ocurre cuando uno de esos locos bajitos es ella. La adoro desde que vi la barriga de Inma por primera vez, perdí la cabeza por ella un día soleado de agosto hace 3 años y sigo sin recuperarla.

El mejor regalo que pudieron hacerme Inma y su familia desde el momento en que Júlia nació fue considerarme la “tía Marta”. Sus padres, su hermano, ella…durante estos años cada vez que hemos hablado por teléfono o nos hemos visto Júlia ha saludado a la tía Marta o le ha dado un besito a la tía. Así ha sido siempre, y siempre me he sentido honrada y orgullosa de ese parentesco, aunque creo que nunca se lo he reconocido, pero significa muchísimo para mí, no lo pedí, me vino dado, sin esperarlo y eso lo dota de un valor aún mayor.

Estuve hace unos días en Vinarós. Ella está más bonita que nunca, se ha hecho mayor, habla bien, sabe lo que quiere, canta canciones, monta puzzles y cuando se ve perdida con alguna de las piezas, alarga la mano hacia quien tiene sentada en la alfombra junto a ella y le dice: “Tia Marta, m’ajudes?”.

Y entonces miro mi brazo, y tengo los pelos de punta, y siento un escalofrío por la espalda y una pequeña gota húmeda recorre mi mejilla derecha.

Me recompongo y, como si nada hubiera pasado, mi sobrina y yo, hacemos el puzzle juntas.

Tuesday, 6 May 2008

Cuestión de detalle

El tonto del pueblo, porque en todo pueblo hay uno, y yo, que en ocasiones creo que soy la tonta, tenemos la misma rutina por las mañanas.

Cuando salgo a correr a primera hora, él está barriendo la calle de mis padres, paso por su lado y le saludo sin parar, bastante tengo yo con correr por ese pueblo de calles empinadas. Un par de horas más tarde, cuando ya he pasado por agua, me he quitado las bambas y he recuperado un ritmo normal de respiración, me lo vuelvo a encontrar mientras voy camino del coche. En ese momento me habla.

Sus máximas preocupaciones durante las últimas dos semanas han sido a dónde voy, cuándo vuelvo y dónde como. Cada mañana durante las dos últimas semanas he contestado repetitivamente a sus preguntas: a trabajar, por la noche y donde puedo.

Algo distinto ha debido pasar hoy porque al verme esta mañana la pregunta lanzada al aire ha sido: "¿Secretaria?".

Me he tenido que parar un momento a pensar en lo que me estaba diciendo, me ha dejado completamente descolocada, pero he reaccionado relativamente rápido y le he dicho que no, que trabajo en marketing. No ha debido entender mi respuesta porque seguidamente me ha preguntado si trabajaba en El Corte Inglés. Le he dicho que no, he sonreido y he seguido caminando mientras pensaba en sus palabras.

¿Qué debe haber en su cabeza que le haga pensar que por llevar un vestido baby doll, que él no debe saber que quiere decir, esas son mis profesiones? ¿Cómo debe percibir él el mundo? Observa los detalles, es evidente, ha visto falda y tacones y, al más puro estilo Paco Martínez Soria, me ha adjudicado una profesión.

Me ha hecho entender que los detalles los vemos todos, pero hasta dónde, es donde radica la diferencia entre nosotros.

Si hubiera seguido mirando se habría dado cuenta de que el bolso y los zapatos que llevaba valían más de lo que una dependienta de los almacenes del triángulo verde, con todo el respeto, puede ganar en un mes, o de que eran las 8 menos cuarto de la mañana, un poco pronto para salir de casa si trabajas en un establecimiento comercial, o de que iba cargada con el maletín del portátil y llevaba dos carpetas de proyectos en el bolso, para desgracia del mismo, algo completamente inútil si vendes medias, zapatos o maletas en la primera planta.

Y, ¿es que vemos lo que queremos o lo que nuestra capacidad nos permite ver? Sea como sea, me gusta cuando mi vestido inspira en el mismo día algo así como: "Por dios, qué bien te sienta la primavera!"

y por segunda vez en la mañana, vuelvo a sonreir.