Sunday, 28 October 2007

Viejos espacios desconocidos

Qué fin de semana tan raro, ya es domingo por la noche y parece que era ayer por la tarde cuando al salir de la oficina les deseaba buen fin de semana a mis compañeros.

Un sábado de mudanza que me dejó los armarios y el corazón vacíos - nunca antes me había pesado tanto la puerta del piso como ayer en el momento en que cerraba al salir S por ella.

Creí que no iba a ser capaz de pasar una noche aquí, en mi casa, con esa nueva soledad que, después de casi 4 meses, ayer se instaló conmigo, pero tenía que hacerlo, y lo hice, aunque no sola, mi madre, mi tabla de salvación, llegó con su cepillo de dientes y su pijama dispuesta a pasar la noche conmigo y ayudarme en "ese" momento.

El domingo no ha sido mucho mejor, abrir armarios vacíos, empaquetar decenas de cosas de S que han ido apareciendo durante el día e invadir espacios que hasta ayer eran de él, para que los agujeros negros que en ellos se habían creado, no se me comieran.

Paso adelante - Paso atrás?

No lo sé, el tiempo lo dirá...o, por lo menos, eso espero.

Monday, 22 October 2007

417 - de feria en feria

Las ferias cuando trabajas en be se convierten en una experiencia caótica que te lleva del más absoluto de los agobios a la más fantástica de las sesiones de risas, con un intervalo de apenas 30 minutos entre ambas. Una vez más, así ha sido.

Desde que llegamos a Madrid el pasado martes, nuestras vidas, y por lo tanto la mía, han sido un no parar: de la feria al hotel, del hotel a las cenas, de las cenas a las copas, de las copas a la cama y tras unas pocas horas (muy pocas a decir verdad) volver a empezar.

Era una feria que me daba miedo, mi departamento flojea de personal y como "pá chula yo" en lugar de cumplir expediente o bajar el nivel de organización y eventos, cosa que se hubiera entendido perfectamente porque somos una persona menos, decidí elevar ambas cosas y complicarme la vida hasta cotas insospechadas: un catering diario excelente para el personal, un cocktail con magos profesionales para nuestros clientes, unos stands dos veces más grandes de lo habitual, organizar a 30 personas desplazadas a la capital y montar cenas con presupuestos ajustados en algunos de mis restaurantes preferidos de Madrid han sido algunas de las cosas con las que ha lidiado mi departamento.

¿Lo mejor?

Ha salido perfecto y a mi jefe y a una servidora nos han llovido los elogios por todas partes, ¡incluso desde la competencia!.

Llegaba el sábado a las 4am a casa y me metía en la cama con el cuerpo como si me hubiera pasado un mercancías por encima, mi nariz parecía un grifo abierto, las ojeras eran insalvables y la voz de camionero, pero la satisfacción de haber pasado una semana tan dura como fantástica, camionero o no, se reflejaba en la misma.

Creo que he superado algunas cosas, he aprendido de otras y he disfrutado de muchas. Es lo que tienen las ferias.

Y me encanta.

Monday, 15 October 2007

Bocatas de calamares


...hasta el lunes!

1974

El muret del passeig

Han pasado demasiadas cosas durante los últimos días y antes de irme a Madrid como todas ellas me parecen importantes, creo que se merecen, como poco, una lista que, evidentemente, nadie entenderá a no ser que fuera protagonista del momento.


_qué haría yo sin el pseudo mármol de la cocina.
_perfect timing* para no reproducir películas.
_hay despertares que te dan la vida.
_quiero hacer todas las siestas en la alfombra.
_deberían recetar fransola bien frío.
_home sweet home, a cualquier hora y sin avisar.
_qué alegría ver a pingu en el recibidor.

*edito timming - así S me deja de chinchar

Tuesday, 9 October 2007

Demasiado pronto

Si tuviera que hacer una lista con mis Ellos, como la tengo con mis Ellas, Albert, Felipe, Joel y Sergio serían sus grandes integrantes. Igual que Ellas, Ellos también llevan muchos años en mi vida, los conozco, y me conocen, muy bien, los veo muchos menos de lo que quisiera y aunque la relación, supongo que por un tema sencillamente de género, es diferente de la que tengo con las niñas, los adoro.

Al que más abandonado tengo es a Albert, así que cuando ayer estando en urgencias, a causa de mi pierna lesionada, vi una llamada perdida suya, me entró una gran alegría. Llevábamos cruzando llamadas y citas anuladas en las agendas varias semanas - por qué no un café imprevisto en lunes, pensé para mí. Le mandé un sms diciéndole donde estaba y que le llamaría más tarde cuando el traumatólogo hubiera acabado conmigo.

Al momento recibí respuesta, probablemente el mensaje con el contenido más doloroso y desconcertante que he recibido nunca, y que espero, utópicamente, no volver a recibir jamás: "Mary se fue para siempre ayer por la mañana. Mañana se celebrará un responso a las 12 y la enterraremos después".

Empecé a temblar, se me puso la carne de gallina y sin importarme el lugar ni las personas que allí esperaban, le llamé. Sin éxito, Albert no contestaba.

Mary. Su mujer. Tenía mi edad. Con un bebé, Teo, de 3 meses...era demasiado doloroso para ser verdad.

Pero lo era.

Nos cruzamos llamadas, no conseguimos localizarnos y cuando casi a las 9 de la noche iba por la autopista camino de casa me di cuenta de que necesitaba verlo, justo en ese instante, necesitaba decirle lo que, a pesar de haberlo intentado, no pude expresar en un frío mensaje de texto. Que le quería, que lo quiero, que lo sentía y lo siento en el alma y que allí estaba, y seguiré estando, para lo que él quiera. Me salté mi desvío de la autopista y fui al tanatorio.

Esperé fuera de la sala de vela para no molestarle, para dejarlos solos el poco tiempo que les quedaba, hasta que él salió. Al salir se acercó a mí y nos abrazamos. No sé cuanto rato estuvimos abrazados, sólo sé que no veía a nadie de las decenas de personas que nos rodeaban, sentía su llanto en todo mi cuerpo y sólo podía abrazarlo muy fuerte, como si pudiera llevármelo de aquel lugar, alejarlo de aquella situación, como si pudiera despertarlo y que nada hubiera cambiado - llevarlo de vuelta al domingo por la mañana, en el momento en que ella se levantaba tranquilamente, como cada día, para amamantar a su bebé, y lo hiciera sin problemas, y que ambos siguieran con los planes de un domingo cualquiera, con el corazón de Mary aún latiendo.

Pero no pude, sólo tenía mi abrazo, mis lágrimas y mi amor por él, y eso no era suficiente para traerla de vuelta.

Podría hacer una reflexión acerca de lo efímeros que son nuestros días, de lo poco que los aprovechamos y de lo injusto de la vida, podría, pero no voy a hacerlo, lo siento demasiado para ponerme a reflexionar

Sunday, 7 October 2007

Postura recta, vista al frente

Domingo. 18.46. Online.
(y no por ocio, sino porque mientras escribo estas líneas aprovecho para que se vaya descargando el correo de la oficina.)

La otra mitad del departamentos nos abandonó hace unos días, justo 15 antes de la inauguración de nuestra feria nacional más importante, en la que hacemos un despliegue de medios que a muchas empresas les gustaría poder organizar, y que supone una carga de trabajo adicional que ha provocado que durante las dos últimas semanas mis jornadas de trabajo hayan sido de 12 a 13 horas: he llegado a la oficina antes que nadie y al salir prácticamente era yo quien apagaba las luces. Y lo que me queda!

Que os hable de lanzamientos de nuevas webs, o de gestores de contenidos online, o de colección de displays 2008 o de presentación de nueva tarifa con descuentos de clientes estandarizados, puede que no signifique nada para vosotros, en realidad para mí tampoco es que tenga mucho significado, además de ser mi profesión y una de las cosas que me apasionan en la vida, sólo significan muchas horas de trabajo.

Durante estos días mi calendario no entiende de semanas, mi reloj no sabe de horas y mi cuerpo, a pesar de la rotura fibrilar de mi gemelo izquierdo, no comprende lo que significa parar - sólo sé que a consecuencia de este último voy a a tener que bajarme de los tacones por unos días, pero..., quién dice que no se puede estar fantástica con Converse, bailarinas o unas Bikkembergs doradas? ;)

Tengo un deadline a la vista, está cada día más cercano y todavía me quedan millones de cosas por hacer, a pesar de todo, sé que el día 16 por la noche, cuando esté haciendo la maleta para pasar la semana en Madrid, estaré preparada para enfrentarme a todo y sé que lo que durante semanas he estado preparando, saldrá bien.

Cuando él me pregunte antes del gran momento: ¿Cómo lo tenemos todo? - ¿Cómo estás?, le contestaré que todo está bien, bajo control, y yo perfecta, y no estaré mintiéndole, eso es lo que se espera de mí, yo la primera, y no es mi estilo decepcionar a nadie.

Saturday, 6 October 2007

Fiesta de pijamas

El 8 de octubre es el cumpleaños de Andrea, mi ahijada, una niña monísima, tímida, educada y súper prudente a la que, para mi vergüenza, no veo más que en dos ocasiones al año: unas horas en su fiesta de cumple y en la comida de Navidad con la familia. Hoy me toca cumplir con la primera.

Se hace mayor, este año ya caen 11, y yo no estoy ni acostumbrada a tratar con niños de su edad ni con sus necesidades, con lo que el momento elegir regalo se me hace cada año más cuesta arriba. Fue fácil mientras se volvía loca con la caja que contenía un Mickey que gateaba, gracias Mattel por pensar en ese pedazo de cartón!, o cuando a los 6 años me pidió un jersei de aquellos con una bandera con barras y estrellas como el que llevaba X personaje por la tele, localizar al señor Ralph Lauren en el Corte Inglés fue bastante sencillo, o incluso cuando empezó a aficionarse a los videojuegos, ahí estaba S para echarme un cable sabiendo del tema más que nadie en este mundo y fascinando a Andrea en el momento en el que le dábamos el regalo y él le enseñaba a jugar. ¡Qué momentazo!

Hace exactamente un año, dándole vueltas a lo que podía hacer con su regalo y considerando las diferentes variables: niña, en esa edad que empieza a ser complicada y a la que no dedico nada de tiempo, a pesar de ser su madrina, opté por una solución distinta. Como si de una de mis 4 princess se tratara, Andrea y yo íbamos a hacer un mano a mano de compras. Y así lo hicimos, y el resultado fue muchísimo mejor de lo esperado! Recorrimos varias tiendas, nos probamos zapatos, faldas, pantalones y bufandas, compramos de todo y acabamos de tapas en la terraza del Turó, porque nosotras lo valemos!.

Y como las buenas costumbres no es sano perderlas, este año he optado por hacer lo mismo, con una pequeña diferencia, que es la que hace que mientras yo escribo en el sofá del salón, ella esté durmiendo arriba.

El plan era recogerla en casa de mi primo Pedro al salir del despacho, ella estaría jugando con Alex, mi otro sobrino (al que aún veo menos, si es que eso es posible) y llevármela a casa a cenar. De acuerdo al plan, salí de be a una hora prudente y fui a buscarla. Al llegar estaban tan monos los dos jugando con el ordenador y riéndose de cosas que sólo ellos entienden, que fui incapaz de separarlos, así que a los 10 minutos tenía en mi coche 2 bolsas de fin de semana y dos niños de 10 y 11 años con los cinturones abrochados y dispuestos a pasar un fin de semana bastante distinto, conmigo.

Sólo establecí una norma antes de poner rumbo a casa: Este fin de semana se hace lo que vosotros queráis. ¡Todavía oigo las carcajadas!.

10 y 11 años, viernes por la noche, libres de mamá y papá? Empezamos! Cena en el Pans, primeras risas y confesiones. Última sesión de cine, siguen las risas e incorporamos las chuches. Y llega la hora de darse una ducha, lavarse los dientes e irse a dormir, y esos dos monstruitos deciden que no quieren dormir solos y que mi cama es demasiado grande para mí, con lo que, como si de dos lagartijas se tratara, se escurren dentro de ella antes de que yo me dé ni cuenta. Horas más tarde, allí siguen.

Es sábado, hace sol, me he levantado temprano, a pesar de que me estuvieron explicando cosas del tipo "Marta, no se las puedes contar a nadie, eh, que esto son secretos!!", hasta las 2 de la mañana y me espera un buen día por delante. En una hora los despertaré comiéndomelos a besos y haciéndoles cosquillas, les haré el desayuno, dejaré a Alex con mi padre para que hagan cosas de chicos y me llevaré a Andrea a Barcelonear.

Se ha hecho mayor, creo que este año ya podemos ir a las mismas tiendas!

Monday, 1 October 2007

Ellas

Este fin de semana he celebrado oficialmente mis 29 primaveras - por mi situación personal se trataba de una ocasión especial y quería que esta vez fuera un cumpleaños diferente, en el que eran mis mejores amigas, las que recibían un regalo por mi parte, y no a la inversa.

El plan sobre el papel era realmente prometedor: mis 4 íntimas, sesión de relax y tratamientos en el Espacio Omm, mojtos en el Moo après masaje, cena en el Opium y bailoteos en Le Club. Suponía todo un revival de aquellas épocas de universidad en las que el Grupo Costa Este era una de las referencias de nuestro fin de semana. Fin de semana que, en muchas ocasiones, empezaba en miércoles con las Clorocopas :) y alargábamos hasta bien entrada la madrugada del domingo.

Si sobre el papel era bueno, haberlo vivido ha sido increible.

Las conozco desde hace años, a todas ellas de entornos diferentes (por orden cronológico): Anna apareció en mi vida en el instituto, Blanca en primer año de carrera, Inma en las clases nocturnas de inglés y por último, Estrella fue mi jefa hace unos años. Me preocupaba en cierto modo, aunque no quisiera reconocerlo, como encajarían entre ellas y tener que ocuparme constantemente de animar la conversación. Pero qué gran error el mío!

A pesar de las muchas diferencias, encajaron a la primera, encontraron nexos comunes entre ellas y compartieron momentos especiales de los que yo fui testigo en la distancia: ver como Anna y Blanca habían descubierto que tenían una cosa en común, que pocas personas sabemos, y que hablaban de ello abiertamente, sin darse cuenta de que desde dentro de la ducha yo las estaba viendo, o tener que ir a buscar a Inma y Estrella a la sala de gravitación porque se habían quedado allí poniéndose al día de sus cosas, o saber que se habían estado cruzando emails durante días para hablar de mi regalo, fueron situaciones que me hicieron emocionar. Al fin y al cabo, son mis mejores amigas y eso significa que son mis hermanas, mi familia.

Acabamos la noche anotando en nuestras agendas que los revival están bien, pero que los lugares del pasado en el pasado se tendrían que quedar (así que dudo mucho que nos vuelvan ver por Tuset en muuuucho tiempo), abrazándonos y prometiéndonos que lo repetiremos, porque fue una noche única, de la que guardaremos un recuerdo fantástico y al pensar en ella seguro que nos vendrá una sonrisa a la cara, y, como sucede con los grandes acontecimientos, siempre podremos decir: Nosotras estuvimos allí.

A vosotras, que sois de las pocas personas que leéis este blog, deciros que os quiero, que os agradezco todo lo que habéis hecho, y seguís haciendo por mí, desde hace muchos años, y sabed que hay pocas cosas mejores que vuestras risas, abrazos, confesiones, confidencias, amor y cariño sin límites.

Sinceramente, el mundo es un sitio mejor sabiendo que vosotras estáis en él y vuestros móviles en mi cabeza.

Un millón de gracias, niñas, sois las mejores.