Por fin ha llegado. Hoy es mi último día trabajando en esta empresa. Un día que ha llegado antes de lo que yo había previsto porque cuando el 18 de Noviembre del 2005 llegué a esta casa venía con un plan de carrera pensado para varios años. Creía que esta sería la empresa en la que maduraría profesionalmente al 100%, en la que tendría hijos y en la que aprendería más que durante todos los años de carreras y máster.
Creía, creía, creía, pero me equivoqué, está claro, que me equivoqué, porque hoy, 1 año, 3 meses y 10 días más tarde, dejo el barco.
Si esto fuera una película, estaría en los diez minutos finales de la misma, aquellos minutos en los que el círculo se cierra y todo parece encajar. Los amantes se encuentran finalmente, o se separan para no volver a encontrarse jamás, el protagonista muere en brazos de sus amigos, Lassie vuelve a casa o un simple, pero efectivo, "fueron felices y comieron perdices" invade la pantalla, mientras, eso sí, una magnífica banda sonora pone el broche final...Si esto fuera una película...pero como no lo es, aunque podría serlo porque más de un directivo me mira con la mísmisima expresión del "Padrino", ni suenan campanas al viento, ni la música me acompaña hacia la salida, ni siento que el círculo se cierra y todo encaja en su lugar.
Au contraire.
Tengo la sensación de que dejo mil cosas por hacer, que no he traspasado los temas como debía, que abandono mis proyectos anuales ya comenzados y que, en cierto modo, me estoy fallando a mí misma por no haber terminado lo que vine a hacer aquí.
Pero esto no es una película y, aún en el caso de que lo fuera, también existen los finales agridulces, no?