Cuando eres hija única como yo, y no es una excusa. Naces en una familia dolida por la pérdida de un hijo anterior, y no es una excusa. Te buscaron durante años hasta que llegaste, y no es una excusa. Te dieron todo lo que tenían y algo más, y no es una excusa. Te criaron entre algodones muyyy blanditos para que nada ni nadie te hiciera daño, y no es una excusa. Te alimentaron de abrazos, mimos y besos, y no es una excusa. Te han destinado tantos te quiero como buenos días a lo largo de tu vida, y no es una excusa. Han vivido por y para ti aislando sus propias necesidades, y no es una excusa. Te conocen y saben que necesitas, cuando lo necesitas y como sin necesidad de pedir nada, y no es una excusa.
Cuando se dan todas esas cosas juntas significa que eres un ser privilegiado por nacer donde has nacido, pero también significa que no es fácil bajar la vista del trono rosa en el que llevas sentada los últimos 30 años para levantar la mano y decir en voz alta: lo he hecho mal.
una pena haberlo hecho tan tarde.