Tuesday, 29 May 2007
Una sonrisa en el espejo
A pesar del espejo - quién puede, de nuestra generación, resistirse a esto?
Va por ti Blanca - porque hemos llegado juntas hasta aquí, porque tras leer la entrada de la edad me has hablado de este anuncio, porque a las dos se nos ponen los pelos de punta con una facilidad pasmosa, porque somos de lágrima fácil y además nos encanta, porque somos divinas, a pesar de tener que usar cremas de día y noche, porque te quiero y porque filosofear contigo es algo que me da vida.
Saturday, 26 May 2007
Al otro lado del espejo
Esta mañana S y yo hemos salido a desayunar a uno de los muchos bares del pueblo. Estaba sentada de cara a la calle y veía a la gente pasar mientras nosotros hablábamos y dábamos cuenta de nuestros bocadillos. Me gusta observar a la gente cuando no ven que lo hago, son más naturales y mucho más auténticos. Me ha llamado la atención un abuelito que caminaba con paso lento apoyándose en un bastón. Ha parado delante de la puerta y con la mano libre que le quedaba y ayudándose con la boca intentaba pelar un caramelo. Los temblores de su mano no se lo han puesto nada fácil y a mí, por primera vez en el día, se me han puesto los pelos de punta.
Después de desayunar hemos pasado por casa de mis padres y viendo la sesión de entrenamientos de la F1 mi padre nos ha sorprendido al no recordar que la última carrera del mundial se celebró en Montmeló. Él, un súper fan de la F1, que se levanta a las 3 de la mañana cuando corren en Australia y es capaz de volver a ver la carrera en la retransmisión en diferido a una hora más normal!. No me lo podía creer. Cómo lo había olvidado? En ese momento me ha venido el abuelo del caramelo a la mente y, por segunda vez en la mañana, me he vuelto a estremecer.
Los años, la suma de ellos. Voy a cumplir 29, pero la imagen que tengo de mí misma no es esa. Cuando tenía 18 la gente de 30 me parecía súper mayor, y ahora que mi tren ha llegado a esa estación no me siento así. La imagen que me devuelve el espejo, a mí, a título personal, es otra.
Hace unos años, cuando Blanca y yo empezamos a trabajar, nos encantaba que nos dijeran lo buenas profesionales que éramos, no se esperaba mucho de nosotras, entre otras cosas por la edad que teníamos, y sorprendíamos a nuestros superiores día a día, lo que nos enriquecía tremendamente. Ahora, y es algo que comentamos la última vez que nos vimos (que me parece demasiado lejana, blanche), tenemos la obligación de ser excelentes en lo que hacemos, a diferencia del principio, se ha convertido en nuestra obligación. Nadie se soprende de nada, lo que en su día fue un prodigio, hoy se ha convertido en rutina. Y no me acostumbro.
Sé que me hago mayor - vivo con mi marido, pago una hipoteca, tengo un buen trabajo, intento comer pescado a menudo y las cremas hidratantes hace tiempo que dejaron de ser un elemento opcional por las mañanas. Pero no me reconozco.
Cuando me llevé, hace dos veranos, a mi ahijada a dar una vuelta en quad, su abuela me advirtió del cuidado que debía tener con la niña. Me pareció, a mis 26 años, lo más habitual. Cuando me quedé perpleja es cuando mi prima Ana, la madre de la niña, añadió un: "Deja a Marta tranquila, por dios, que tiene 26 años", tras oir la advertencia que se me había hecho.
Sé que tenemos fecha de caducidad, que desde el día 1 sólo nos queda una opción en la vida, envejecer, pero siento que mi mente y los años corren por caminos distintos. Y me asusto.
Después de desayunar hemos pasado por casa de mis padres y viendo la sesión de entrenamientos de la F1 mi padre nos ha sorprendido al no recordar que la última carrera del mundial se celebró en Montmeló. Él, un súper fan de la F1, que se levanta a las 3 de la mañana cuando corren en Australia y es capaz de volver a ver la carrera en la retransmisión en diferido a una hora más normal!. No me lo podía creer. Cómo lo había olvidado? En ese momento me ha venido el abuelo del caramelo a la mente y, por segunda vez en la mañana, me he vuelto a estremecer.
Los años, la suma de ellos. Voy a cumplir 29, pero la imagen que tengo de mí misma no es esa. Cuando tenía 18 la gente de 30 me parecía súper mayor, y ahora que mi tren ha llegado a esa estación no me siento así. La imagen que me devuelve el espejo, a mí, a título personal, es otra.
Hace unos años, cuando Blanca y yo empezamos a trabajar, nos encantaba que nos dijeran lo buenas profesionales que éramos, no se esperaba mucho de nosotras, entre otras cosas por la edad que teníamos, y sorprendíamos a nuestros superiores día a día, lo que nos enriquecía tremendamente. Ahora, y es algo que comentamos la última vez que nos vimos (que me parece demasiado lejana, blanche), tenemos la obligación de ser excelentes en lo que hacemos, a diferencia del principio, se ha convertido en nuestra obligación. Nadie se soprende de nada, lo que en su día fue un prodigio, hoy se ha convertido en rutina. Y no me acostumbro.
Sé que me hago mayor - vivo con mi marido, pago una hipoteca, tengo un buen trabajo, intento comer pescado a menudo y las cremas hidratantes hace tiempo que dejaron de ser un elemento opcional por las mañanas. Pero no me reconozco.
Cuando me llevé, hace dos veranos, a mi ahijada a dar una vuelta en quad, su abuela me advirtió del cuidado que debía tener con la niña. Me pareció, a mis 26 años, lo más habitual. Cuando me quedé perpleja es cuando mi prima Ana, la madre de la niña, añadió un: "Deja a Marta tranquila, por dios, que tiene 26 años", tras oir la advertencia que se me había hecho.
Sé que tenemos fecha de caducidad, que desde el día 1 sólo nos queda una opción en la vida, envejecer, pero siento que mi mente y los años corren por caminos distintos. Y me asusto.
¿Será la crisis de los 30?. Si es así, llega con un año de antelación, espero que no por ello se quede aquí mucho tiempo.
Wednesday, 23 May 2007
¿de quién es el golf negro?
Esa pregunta me ha hecho levantar la vista de la pantalla. He mirado por la ventana y he visto esto.
Así han quedado 3, de 5, coches de la empresa que estaban aparcados en la calle, tras habérselos llevado un camión de 90 toneladas por delante.
Sí, el Golf negro con matrícula de ayer, es mío.
Tuesday, 22 May 2007
El Señor Marconi
60 kilómetros, alrededor de 1 hora – Esa es la distancia que hay entre donde vivo y donde trabajo.
Visto así a algunos les puede parecer mucho y a otros algo normal, como todo en la vida es un puro tema de perspectiva, pero para mí, que soy la que lo hago, ver esos números no me da a entender nada en absoluto. Estoy segura de que muchos que trabajan en la misma ciudad en la que viven tardan más en atravesarla en plena hora punta sorteando coches, motos, peatones y muchas obras, que yo que voy tranquilamente por la carretera detrás de los miles de camiones que van hacia el Bages sin ningún atasco y tardando cada día exactamente el mismo tiempo y disfrutando del paisaje por el camino.
La verdadera distancia no la marcan los kilómetros, ni el tiempo que empleas en recorrerlos, tampoco cambiar de comarca o que Prada aquí se venda en la tienda Serra Claret de la Plana de l’Om y no en Gonzalo Comella o Jofre de Vía Augusta o del Turó. La señal inequívoca de que trabajas lejos es la radio.
Salgo de casa con los 40 Principales, me gusta la música y cantar y estos no me dan demasiada guerra dialéctica, en el 93.9, la emisora de Barcelona. Para que empiece a sentir que me alejo demasiado de casa el estado del tráfico que emiten al empezar mi camino me habla de unas carreteras por las que yo no voy a pasar – C58, entradas a Barcelona, las 2 rondas. Carreteras y accesos a una ciudad que quedan en la parte trasera de mi coche, mientras mis faros enfocan a Montserrat.
Mi camino avanza, Martorell, Abrera, Olesa…hasta que llega el momento que marca la diferencia en mi camino: Monistrol. Cuando giro la primera curva de entrada al pueblo la emisión de la radio se interrumpe y parece que a Fran Blanco y su equipo les han abducido los extraterrestres que se han escapado de Cuarto Milenio. Tardé varios días en entender lo que pasaba y como solucionarlo. En Monistrol empiezan los dominios de los 40 Principales Catalunya Central, y ahí, a pesar de que la radio de mi coche tenga RDS y debería cambiar sola, tengo que pasar a 91.7. Así que cada mañana, alrededor de las 08.45 am, mi dedo aprieta el número 2 de las memorias de emisoras y la música, como si de un milagro se tratara, vuelve a mí.
A partir de ese momento el tráfico ya es el mío, accesos a Manresa, Berga, estado del tiempo en Vic, Moià o Sant Vicenç de Castellet, vamos, la Cataluña Central, el Bages, donde está be, donde yo trabajo.
Por qué de vuelta a casa la desconexión se da llegando a Abrera en lugar de en Monistrol, como pasa a la subida, es un tema que le dejo a Iker Jiménez. Por mi parte esto es todo por hoy.
Corto y cierro.
Visto así a algunos les puede parecer mucho y a otros algo normal, como todo en la vida es un puro tema de perspectiva, pero para mí, que soy la que lo hago, ver esos números no me da a entender nada en absoluto. Estoy segura de que muchos que trabajan en la misma ciudad en la que viven tardan más en atravesarla en plena hora punta sorteando coches, motos, peatones y muchas obras, que yo que voy tranquilamente por la carretera detrás de los miles de camiones que van hacia el Bages sin ningún atasco y tardando cada día exactamente el mismo tiempo y disfrutando del paisaje por el camino.
La verdadera distancia no la marcan los kilómetros, ni el tiempo que empleas en recorrerlos, tampoco cambiar de comarca o que Prada aquí se venda en la tienda Serra Claret de la Plana de l’Om y no en Gonzalo Comella o Jofre de Vía Augusta o del Turó. La señal inequívoca de que trabajas lejos es la radio.
Salgo de casa con los 40 Principales, me gusta la música y cantar y estos no me dan demasiada guerra dialéctica, en el 93.9, la emisora de Barcelona. Para que empiece a sentir que me alejo demasiado de casa el estado del tráfico que emiten al empezar mi camino me habla de unas carreteras por las que yo no voy a pasar – C58, entradas a Barcelona, las 2 rondas. Carreteras y accesos a una ciudad que quedan en la parte trasera de mi coche, mientras mis faros enfocan a Montserrat.
Mi camino avanza, Martorell, Abrera, Olesa…hasta que llega el momento que marca la diferencia en mi camino: Monistrol. Cuando giro la primera curva de entrada al pueblo la emisión de la radio se interrumpe y parece que a Fran Blanco y su equipo les han abducido los extraterrestres que se han escapado de Cuarto Milenio. Tardé varios días en entender lo que pasaba y como solucionarlo. En Monistrol empiezan los dominios de los 40 Principales Catalunya Central, y ahí, a pesar de que la radio de mi coche tenga RDS y debería cambiar sola, tengo que pasar a 91.7. Así que cada mañana, alrededor de las 08.45 am, mi dedo aprieta el número 2 de las memorias de emisoras y la música, como si de un milagro se tratara, vuelve a mí.
A partir de ese momento el tráfico ya es el mío, accesos a Manresa, Berga, estado del tiempo en Vic, Moià o Sant Vicenç de Castellet, vamos, la Cataluña Central, el Bages, donde está be, donde yo trabajo.
Por qué de vuelta a casa la desconexión se da llegando a Abrera en lugar de en Monistrol, como pasa a la subida, es un tema que le dejo a Iker Jiménez. Por mi parte esto es todo por hoy.
Corto y cierro.
Thursday, 17 May 2007
Mis zapatos y yo
Gina me tienta, yo soy débil y no puedo resistirme...
Gemma, Sergi, Cris, Carme y todos aquellos que queráis...me enseñáis los vuestros?
Wednesday, 16 May 2007
Sea lo que quiera Dios que sea
_si fuera un mes: Sería Diciembre, con las bufandas, los guantes y la semana de Navidad.
_si fuera un día de la semana: Sábado - es el día ideal, no trabajo y sé que puedo hacer mil cosas o remolonear tranquilamente en la cama.
_si fuera un planeta: Como mujer y buena Virgo que soy, sin lugar a dudas, sería Venus.
_si fuera una hora del día: Las 00.00, la hora en que los malos momentos del día desaparecen y un nuevo ciclo lleno de nuevas oportunidades vuelve a empezar.
_si fuera una bebida: Agua, seguro, sin gas y muy fría.
_si fuera una fruta: Sería una mandarina, pequeña, de sabor muy concentrado y que inevitablemente, siempre deja huella con su olor.
_si fuera un sabor: Sería la fresa de los chupachups Kojak o Fiesta.
_si fuera un postre: Brownie de chocolate con helado de vainilla - me gustaría ser algo de lo que nunca tengo suficiente.
_si fuera una comida: Fideos con almejas, tradicional, exquisito y con fundamento.
_si fuera una parte del cuerpo: Escogería los hombros - suaves, blanquitos y tremendamente sexys.
_si fuera un CD: Sería “Nuestro CD” con Santana, Aerosmith, REM, Eric Clapton, Extreme, Seal, U2…
_si fuera una canción: Accidentally in Love, de Counting Crows. “How much longer will it take to cure this. Just to cure it cause I can't ignore it if it's love. Makes me wanna turn around and face me but I don't know nothing 'bout love.”
_si fuera una asignatura: Historia del Arte – mi profesión frustrada en 3º de BUP.
_si fuera un deporte: Equitación.
_si fuera un número: 3 – se asocia con el triángulo, una forma perfecta, la primera forma que circunda el espacio. Simboliza la unión sexual de hombre y mujer, representa lo bueno, la perfección y el tercer grado de comparación, pasando de "bueno" a "mejor" y luego a "excelente". Cada fenómeno tiene un inicio, un transcurso y un fin; el tiempo se divide en 3 componentes: el pasado, el presente y el futuro; a su vez, el espacio también se divide en 3. 3 deseos, 3 oportunidades, los 3 osos y los 3 cerditos. Un deseo se cumple tras repetirlo 3 veces, y 3 eran las Gracias, 3 las Diosas de la Venganza y 3 las Diosas del Destino.
_si fuera una edad: 29, un número primo y mi próxima edad que promete ser muy buena.
_si fuera un color: Si fuera estable, mentalmente hablando, podría ser un color, pero como no es el caso pues soy azul, o verde manzana, o negro, o blanco, o rojo, incluso si me apuras, diría que hay veces que soy rosa.
_si fuera una ciudad o estado: Barcelona, sería Paseo de Gracia en un día de sol.
_si fuera un invento: Sería música, que no sé si se considera un invento, pero está claro que no es algo que dios hiciera en los 7 primeros días, con lo que creo que sirve.
_si fuera una película: Sería Titanes, y como ellos, haría historia.
_si fuera un actor/actriz: Sería yo misma, porque yo lo valgo!
_si fuera una carrera profesional: Sería escritora si alguna vez encontrara la inspiración, la constancia y a alguien que se atreviera a publicarme.
_si fuera un país: Sería un continente, y ese sería Africa.
_si fuera un sentimiento: Sería AMOR en todas sus versiones - fraterno, amigo y amante y todos ellos llevados hasta el último extremo.
_si fuera una virtud: La generosidad.
_si fuera un defecto: Si tuviera que dedicar el 100% de mi tiempo a un defecto, sería mala, al más puro estilo Cruella de Ville.
_si fuera un artista/banda: Gabrielle Bonheur, o Coco Chanel, como la recuerda la historia. Una leyenda marcada por la pobreza, el abandono, el amor, la genialidad, la moda y la fama.
_si fuera un libro: Retahílas, de Carmen Martín Gaite.
Es un même al que le tenía muchas ganas, me gustó cuando lo leí en Ginatonic y me encantó que S lo hiciera suyo y nos lo lanzara a los habituales.
_si fuera un día de la semana: Sábado - es el día ideal, no trabajo y sé que puedo hacer mil cosas o remolonear tranquilamente en la cama.
_si fuera un planeta: Como mujer y buena Virgo que soy, sin lugar a dudas, sería Venus.
_si fuera una hora del día: Las 00.00, la hora en que los malos momentos del día desaparecen y un nuevo ciclo lleno de nuevas oportunidades vuelve a empezar.
_si fuera una bebida: Agua, seguro, sin gas y muy fría.
_si fuera una fruta: Sería una mandarina, pequeña, de sabor muy concentrado y que inevitablemente, siempre deja huella con su olor.
_si fuera un sabor: Sería la fresa de los chupachups Kojak o Fiesta.
_si fuera un postre: Brownie de chocolate con helado de vainilla - me gustaría ser algo de lo que nunca tengo suficiente.
_si fuera una comida: Fideos con almejas, tradicional, exquisito y con fundamento.
_si fuera una parte del cuerpo: Escogería los hombros - suaves, blanquitos y tremendamente sexys.
_si fuera un CD: Sería “Nuestro CD” con Santana, Aerosmith, REM, Eric Clapton, Extreme, Seal, U2…
_si fuera una canción: Accidentally in Love, de Counting Crows. “How much longer will it take to cure this. Just to cure it cause I can't ignore it if it's love. Makes me wanna turn around and face me but I don't know nothing 'bout love.”
_si fuera una asignatura: Historia del Arte – mi profesión frustrada en 3º de BUP.
_si fuera un deporte: Equitación.
_si fuera un número: 3 – se asocia con el triángulo, una forma perfecta, la primera forma que circunda el espacio. Simboliza la unión sexual de hombre y mujer, representa lo bueno, la perfección y el tercer grado de comparación, pasando de "bueno" a "mejor" y luego a "excelente". Cada fenómeno tiene un inicio, un transcurso y un fin; el tiempo se divide en 3 componentes: el pasado, el presente y el futuro; a su vez, el espacio también se divide en 3. 3 deseos, 3 oportunidades, los 3 osos y los 3 cerditos. Un deseo se cumple tras repetirlo 3 veces, y 3 eran las Gracias, 3 las Diosas de la Venganza y 3 las Diosas del Destino.
_si fuera una edad: 29, un número primo y mi próxima edad que promete ser muy buena.
_si fuera un color: Si fuera estable, mentalmente hablando, podría ser un color, pero como no es el caso pues soy azul, o verde manzana, o negro, o blanco, o rojo, incluso si me apuras, diría que hay veces que soy rosa.
_si fuera una ciudad o estado: Barcelona, sería Paseo de Gracia en un día de sol.
_si fuera un invento: Sería música, que no sé si se considera un invento, pero está claro que no es algo que dios hiciera en los 7 primeros días, con lo que creo que sirve.
_si fuera una película: Sería Titanes, y como ellos, haría historia.
_si fuera un actor/actriz: Sería yo misma, porque yo lo valgo!
_si fuera una carrera profesional: Sería escritora si alguna vez encontrara la inspiración, la constancia y a alguien que se atreviera a publicarme.
_si fuera un país: Sería un continente, y ese sería Africa.
_si fuera un sentimiento: Sería AMOR en todas sus versiones - fraterno, amigo y amante y todos ellos llevados hasta el último extremo.
_si fuera una virtud: La generosidad.
_si fuera un defecto: Si tuviera que dedicar el 100% de mi tiempo a un defecto, sería mala, al más puro estilo Cruella de Ville.
_si fuera un artista/banda: Gabrielle Bonheur, o Coco Chanel, como la recuerda la historia. Una leyenda marcada por la pobreza, el abandono, el amor, la genialidad, la moda y la fama.
_si fuera un libro: Retahílas, de Carmen Martín Gaite.
Es un même al que le tenía muchas ganas, me gustó cuando lo leí en Ginatonic y me encantó que S lo hiciera suyo y nos lo lanzara a los habituales.
Monday, 14 May 2007
GMT +0
Serrat & Sabina llenaron el Sant Jordi en 2 días y yo me quedé sin entradas, y como lo de resignarse no es lo mío, llevo semanas pendiente de la venta de entradas para el concierto más próximo de la gira, Tarragona, que se celebra, casualmente, el día de mi cumpleaños.
S no iría a ese concierto ni atado, así que me alié con mi prima pequeña, Ro, para regalarles las entradas a nuestras madres con motivo de su día. Y así lo hicimos, de palabra, porque de hecho hasta el viernes pasado no se podían comprar, y ya las tenemos. Cuando le dije a las dos madres que ya las tenía, me hicieron la misma pregunta: "Están en buen sitio, no?" En buen sitio?...bueno, contando que es Tarragona, que el parking del mercado es el lugar elegido para el concierto, que las entradas no son numeradas y que valen la mitad que las del concierto de Barcelona, pues es el mejor sitio que he podido encontrar y aún gracias, que si de ellas dependiera no íbamos!
Cada vez que saco entradas para un concierto me viene, inevitablemente a la mente, el de Westlife en UK el año pasado. Para el 28 cumpleaños de S, le regalé entradas para ese concierto. Era un sábado a las 7 de la tarde en el Condado de Kent y para allá que nos fuimos con nuestro mapita impreso y nuestro coche de alquiler desde Victoria Station. A las 7 aún estábamos perdidos por las autopistas inglesas así que cuando una hora más tarde nos presentamos en las taquillas para recoger los tickets y oimos que aún no estaban actuando nos pareció un auténtico milagro, algo que no suele darse en nuestro caso.
No sabíamos nada del lugar que Westlife habían escogido para dar el concierto, Leeds Castle ponía en las entrada, pero esas dos palabras no nos habían preparado para el recinto en el que nos encontrábamos. Seguid el camino, nos dijo el señor de la entrada, llegaréis en 10 minutos y sentaros donde queráis.
Sin entender mucho, S y yo nos miramos y echamos a andar, como Dorothy por el camino de baldosas amarillas en el Mago de Oz, entre árboles, césped y pavos reales (¡!).
A medida que avanzábamos y veíamos, en directo, lo que estáis viendo en una pequeña foto, más claro teníamos de que allí había un error, que el Castillo Medieval que se levantaba ante nosotros no podía ser lugar para celebrar un concierto con un montón de gente saltando y tirando latas de cerveza. Qué error el nuestro!. Al girar la última curva del camino se abrió ante nosotros una zona de césped enorme en la que centenares de personas estaban instaladas, como si de una tarde de picnic se tratara, con sus mantas de cuadros, neveras llenas de comida, sillas, lámparas, botellas de vino, copas de cristal...Un auténtico picnic de lujo! Y allí estábamos nosotros, como si acabaran de soltarnos en un planeta perdido con las manos en los bolsillos y los ojos abiertos como platos.
Nos dispusimos a sentarnos en el césped mojado, cuando una alma caritativa inglesa con anorak de color rojo y unos 40 años vino a rescatarnos dándonos una bolsa en la que poder plantar nuestras posaderas y salvarnos de pillar un trancazo más bestia del que hoy arrastro. La misma alma caritativa nos abasteció de profiteroles caseros a lo largo del concierto y aunque a ninguno de los dos nos gustan los profiteroles, pocas veces me he comido algo tan a gusto.
Si, a pesar de las muestras de generosa amabilidad y de haber cogido un avión para cruzar el Canal de la Mancha, no hubiéramos sabido que estábamos fuera de España, lo habríamos deducido al ver como quedaba el césped tras haber acampado allí una multitud durante horas. Al silenciarse la música y apagarse las luces, los asistentes empaquetaron sus cosas, depositaron sus bolsas de basura en los contenedores que había instalado la organización y de forma silenciosa y ordenada pusieron rumbo al parking, de donde salieron con sus coches de la misma manera.
Yes, Spain is different.
Thursday, 10 May 2007
Síndrome de Estocolmo
Hace ya casi 3 meses que trabajo en be y a pesar de que, para desgracia de S, no soy capaz de responder a preguntas absolutas, debo admitir que la valoración de mi primera etapa es realmente buena. Si soy feliz o no, o si realmente este trabajo ha supuesto un cambio en mi vida es demasiado complicado, pero puedo decir que hoy, en este momento, me siento feliz y profesionalmente hablando sí que he mejorado. No es un gran descubrimiento, lo sé, pero son preguntas demasiado complicadas para una persona que en el minuto 1 se siente Ellen Pompeo y 5 minutos más tarde es la niña de Shrek.
El primer mes de trabajar en be tenía la intranquilidad interior de pensar que podía haberme equivocado, que esto no iba a ser lo que pensaba y que en realidad, antes no estaba tan mal. Supongo que el hecho de comer con Sandra una vez por semana y saber que ella está bien, que le encanta lo que hace y que mi exjefe la trata de maravilla alimentaba esa sensación de inseguridad, me mostraba un oasis en el desierto y me hacía olvidar lo mal que lo había llegado a pasar en aquella oficina.
Viví con ese sentimiento varias semanas avergonzándome de mi nuevo posible error y con temor de compartirlo con alguien que me mirara con cara extraña o comentara que "cambio mucho de trabajo" o la casualidad de que "siempre haya tenido tan mala suerte en ellos". Era agobiante y me atormentaba, hasta que una noche soñé que le contaba a Enric que me iba para volver a mi anterior trabajo, que lo sentía mucho pero allí me esperaba el puesto de mis sueños y que me había precipitado al marcharme. Recuerdo haberme visto llorando a lágrima viva en el sueño mientras se lo estaba contando y esa mañana me desperté con una horrible sensación de angustia que me oprimía el pecho. En ese momento supe que había hecho lo correcto, el espejismo del oasis, como buen espejismo que era, se desvaneció, me relajé y seguí comiendo con Sandra como todos los lunes, si es que no tenemos alguna cosa que lo impida, como es el caso de esta semana.
Hoy jueves hemos comido juntas y Sandra no ha llegado sola, venía con 6 compañeros de trabajo, entre ellos Ramón y Joan, que se sentaban en el mismo departamento que yo, o yo en el mismo que ellos, porque en realidad ellos siguen en las mismas mesas, y a los que tengo muchísimo cariño. Me ha hecho una tremenda ilusión verlos y compartir una comida con ellos y me han hecho recordar los excelentes momentos que vivimos juntos y por qué ya no sigo allí. Por él.
El que cambia de opinión como el viento, el que disfruta humillando a las personas en público, el que me hizo llorar como nadie antes, al que le tienen que esconder que han comido conmigo para que no les coja manía por relacionarse con una paria como yo y el que, al mismo tiempo, día sí día también hace que Sandra me pregunte dónde dejé la carpeta tal o en que sitio guardé el plan de marketing 2007, aquel plan de marketing del que se rió abiertamente cuando se lo presenté.
Mientras recuerdo esas cosas levanto la vista de la pantalla y miro en diagonal hacia un despacho que ahora mismo está vacío, pero al que en unos minutos volverá Joan, uno de los motivos por los que hoy puedo decir que aquí soy feliz, y entonces me viene una sonrisa a la cara.
El primer mes de trabajar en be tenía la intranquilidad interior de pensar que podía haberme equivocado, que esto no iba a ser lo que pensaba y que en realidad, antes no estaba tan mal. Supongo que el hecho de comer con Sandra una vez por semana y saber que ella está bien, que le encanta lo que hace y que mi exjefe la trata de maravilla alimentaba esa sensación de inseguridad, me mostraba un oasis en el desierto y me hacía olvidar lo mal que lo había llegado a pasar en aquella oficina.
Viví con ese sentimiento varias semanas avergonzándome de mi nuevo posible error y con temor de compartirlo con alguien que me mirara con cara extraña o comentara que "cambio mucho de trabajo" o la casualidad de que "siempre haya tenido tan mala suerte en ellos". Era agobiante y me atormentaba, hasta que una noche soñé que le contaba a Enric que me iba para volver a mi anterior trabajo, que lo sentía mucho pero allí me esperaba el puesto de mis sueños y que me había precipitado al marcharme. Recuerdo haberme visto llorando a lágrima viva en el sueño mientras se lo estaba contando y esa mañana me desperté con una horrible sensación de angustia que me oprimía el pecho. En ese momento supe que había hecho lo correcto, el espejismo del oasis, como buen espejismo que era, se desvaneció, me relajé y seguí comiendo con Sandra como todos los lunes, si es que no tenemos alguna cosa que lo impida, como es el caso de esta semana.
Hoy jueves hemos comido juntas y Sandra no ha llegado sola, venía con 6 compañeros de trabajo, entre ellos Ramón y Joan, que se sentaban en el mismo departamento que yo, o yo en el mismo que ellos, porque en realidad ellos siguen en las mismas mesas, y a los que tengo muchísimo cariño. Me ha hecho una tremenda ilusión verlos y compartir una comida con ellos y me han hecho recordar los excelentes momentos que vivimos juntos y por qué ya no sigo allí. Por él.
El que cambia de opinión como el viento, el que disfruta humillando a las personas en público, el que me hizo llorar como nadie antes, al que le tienen que esconder que han comido conmigo para que no les coja manía por relacionarse con una paria como yo y el que, al mismo tiempo, día sí día también hace que Sandra me pregunte dónde dejé la carpeta tal o en que sitio guardé el plan de marketing 2007, aquel plan de marketing del que se rió abiertamente cuando se lo presenté.
Mientras recuerdo esas cosas levanto la vista de la pantalla y miro en diagonal hacia un despacho que ahora mismo está vacío, pero al que en unos minutos volverá Joan, uno de los motivos por los que hoy puedo decir que aquí soy feliz, y entonces me viene una sonrisa a la cara.
Quizás esta vez la suerte está de mi parte.
Tuesday, 8 May 2007
Fructosa y edulcorantes
Hace 13 años, unos días antes de Navidad, paseaba por la Diagonal cargada de los regalos que había ido a comprar a la Illa cuando un coche paró delante de mí y de él bajó una chica, que en aquel momento me pareció la máxima expresión del glamour y hoy seguro que ni la vería pasar, hablando por teléfono. Me la quedé mirando y recuerdo como si fuera ayer, el pensamiento que me vino a la cabeza: “Cuando yo sea mayor de edad, tenga coche y móvil, ya no podré pedir nada más”.
Es algo que nunca he olvidado y con el paso de los años fui viendo que, once again, me estaba engañando a mí misma.
Al cumplir los 18 me saqué el carnet, tuve mi primer coche y mi primer móvil y en ese momento las aspiraciones volvieron a despertarse y hasta hoy no han parado. Más cosas, más ropa, más zapatos, una casa más grande, un trabajo mejor, un móvil más chulo…Cosas que no son más que caramelos ladrones, que te roban tu tiempo y te hacen sentir su dulzor en la boca, pero que al momento desaparecen, se deshacen como el sidral y no queda de ellos más que el recuerdo y el tiempo que les has entregado.
En días como el que he pasado hoy me doy cuenta de que cambiaría todas esas cosas porque me entendieran, por no sufrir, por no pasarlo mal y por no hacer daño a los que quiero, ni que estos me lo hicieran a mí.
Me doy cuenta de ello pero sigo aquí, en la oficina, esperando a que la agencia de comunicación me envíe una nueva presentación que Enric necesita para mañana a primera hora y que yo tendré que modificar ahora "porque tengo un trabajo con una gran responsabilidad en el que me siento muy realizada y que me permite tener muchas cosas...."
Es algo que nunca he olvidado y con el paso de los años fui viendo que, once again, me estaba engañando a mí misma.
Al cumplir los 18 me saqué el carnet, tuve mi primer coche y mi primer móvil y en ese momento las aspiraciones volvieron a despertarse y hasta hoy no han parado. Más cosas, más ropa, más zapatos, una casa más grande, un trabajo mejor, un móvil más chulo…Cosas que no son más que caramelos ladrones, que te roban tu tiempo y te hacen sentir su dulzor en la boca, pero que al momento desaparecen, se deshacen como el sidral y no queda de ellos más que el recuerdo y el tiempo que les has entregado.
En días como el que he pasado hoy me doy cuenta de que cambiaría todas esas cosas porque me entendieran, por no sufrir, por no pasarlo mal y por no hacer daño a los que quiero, ni que estos me lo hicieran a mí.
Me doy cuenta de ello pero sigo aquí, en la oficina, esperando a que la agencia de comunicación me envíe una nueva presentación que Enric necesita para mañana a primera hora y que yo tendré que modificar ahora "porque tengo un trabajo con una gran responsabilidad en el que me siento muy realizada y que me permite tener muchas cosas...."
Pero esta tarde, el caramelo me sabe amargo.
Thursday, 3 May 2007
Stay hungry, stay foolish
Cuando me decidí a escribir un blog lo hice bajo una premisa básica: Yo iba a escribir acerca de mí, de mi gente y mi vida. Mi blog no sería un recull de tecnologías, gadgets y cosas que circularan por Internet. Era, como diría el maestro Sabina, un "Yo, mi, me, contigo".
Como excepción a la regla, que es la que va a confirmar la misma, quiero compartir con vosotros este vídeo. Es un speech de Steve Jobs en una ceremonia de graduación de Stanford que me parece curioso porque nunca había leído nada acerca de su vida, porque Apple es una de mis recientes pasiones, que promete ser eterna, y porque la lección de vida que nos regala ha hecho que se me pusieran los pelos de punta y por ello me siento en la obligación de dejarlo aquí, como parte de mi mundo.
Como excepción a la regla, que es la que va a confirmar la misma, quiero compartir con vosotros este vídeo. Es un speech de Steve Jobs en una ceremonia de graduación de Stanford que me parece curioso porque nunca había leído nada acerca de su vida, porque Apple es una de mis recientes pasiones, que promete ser eterna, y porque la lección de vida que nos regala ha hecho que se me pusieran los pelos de punta y por ello me siento en la obligación de dejarlo aquí, como parte de mi mundo.
Os abro aquí unos links por si queréis leer el discurso: Texto en español - Texto en inglés.
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