Saturday, 29 November 2008

Igualito que los peces

"Vaqueros oscuros, una camisa azul con corazoncitos y cuando llegué estabas fuera hablando por teléfono".

Tengo memoria fotográfica y puedo recordar fácilmente escenas de ese estilo. Recuerdo ropa, posiciones físicas, localizaciones y un sinfín de detalles sin la menor importancia pero que, si estás hablando con alguien de ese momento concreto, dotan a tus recuerdos de mayor riqueza y exactitud y hace que, en general, las personas se asombren.

Me sucede lo mismo con secuencias de números. Me sé prácticamente todos los teléfonos de mis amigos, muchas matrículas de coches actuales y de los últimos años, números de dni o fechas concretas. La memoria numérica es distinta, porque a diferencia de en la fotográfica, cuando recuerdo números no visualizo una imagen, como en el caso de la ropa, sino que oigo en mi cabeza una cancioncilla con el número, cuya letra y la forma en que ésta está escrita es la forma en la que la memoricé, y es la única manera en la que puedo recuperar esos datos. Me sé el dni de mi padre en modo x millones x cientos mil x unidades y soy incapaz de verbalizarlo en otro formato sin verlo antes por escrito. Ya, muy útil saberse el dni de un padre...

Teniendo una memoria prodigiosa para algunas cosas, no había llegado a percibir las carencias en otros campos, y desde hace unos meses, veo que así es. Mi memoria tiene defectos.

El famoso facebook, o gran hermano de las redes sociales, me ha hecho reencontrarme con amigas de mi infancia; recibo solicitudes de amistad por su parte, nombres que no me suenan y caras a las que no sé ubicar en mi cerebro y pasan días en los que la solicitud queda pendiente por sentirme así. Con esos días descubro que los años también han pasado para ellas y los nombres largos, en ocasiones, e incómodos que les pusieron sus padres, ellas los acortan y a mí me pierden.

Las niñas del colegio cuelgan fotografías de excursiones, excursiones que yo no recuerdo, hablan de cosas que nos pasaban, cosas que tampoco recuerdo, y aportan detalles que ya le gustaría a mi memoria "prodigiosamente" selectiva, recordar. Y es que quizás no es tan prodigiosa.

Lo curioso es que los años han pasado y yo sigo recordando situaciones de épocas anteriores a las que ellas cuentan, y posteriores a las mismas, pero tengo huecos de memoria secos que necesitan ser regados para que se activen y vuelvan a brotar.

Hace más de 16 años que no las veo.

el 27 de diciembre, toca poda y resiembra.

Friday, 28 November 2008

Mi propuesta de BSO



feliz no cumpleaños, abuelo

Wednesday, 26 November 2008

Home sweet home

_casi una semana después.
_casi con 3 kilos menos.
_casi teniendo una nueva alergia a un medicamento.
_casi necesitando un reemplazo de nariz.
_casi habiendo acabado con los stocks de celusosa del primer mundo.
_casi luciendo el mismo tono facial que la momia de Tutankamon.

he vuelto a mi casa

_casi muero congelada al entrar.
_casi no recordaba que la ropa no se lava sola.
_casi no sabía como hacerme un zumo de naranja por la mañana.
_casi olvido que los platos no avanzan de forma automática y en fila hacia el lavavajillas.
_casi me quemo por la falta de práctica al calentar una lasaña.
_casi mato a mi adsl por sobrecarga.

¿sabré despertarme mañana sin el dulce susurro en mi oreja y las caricias en el pelo?

casi que no lo sé

Wednesday, 19 November 2008

Marmalade


she's gorgeous

Cásate conmigo

"No recuerdo la sensación de estar enamorada" - by me, september 3rd.

El paseante ha inspirado esta entrada, le he "usurpado" el título de la misma y me ha hecho reflexionar acerca del amor y el enamoramiento. Al ponerme a ello, inmediatamente me han venido a la cabeza infinidad de momentos durante estos últimos meses, semanas, días, en los que realmente me he sentido enamorada.

Porque si enamorarse es como dice la RAE, excitar en alguien la pasión del amor, prendarse de amor de alguien o aficionarse a algo, debo admitir ser la persona más enamoradiza del mundo, aunque, como dice Estrella, mis enamoramientos a veces no duren más de 3 minutos.

Qué le voy a hacer, yo soy así y me gusta comerme mis propias palabras con patatas.

Una llamada inesperada a altas horas de la noche, una mirada cómplice con un desconocido cruzando Paseo de Gracia, una niña preciosa que me alarga su mano para ayudarla a subir un escalón demasiado alto para ella, un cumplido inesperado, un piropo divertido, una piruleta escondida dentro de mi bolso, un blog escrito de la forma más maravillosa, un beso apasionado en el momento menos esperado, una pintada en la pared, un libro viejo encuadernado a mano y descubierto por casualidad en el fondo de una, también vieja, librería.

3 minutos, 3 días, 3 años...
enamoramiento en estado puro.

Tuesday, 18 November 2008

Parte de mí



happy birthday MM!

Monday, 3 November 2008

Desconectada con cobertura

Después de poco más de tres meses, y tras una llamada de casi una hora con el servicio técnico, desde la casa de las manzanas me han confirmado la temida noticia: mi iphone ha muerto.

No sin batería, no se me ha caído, no lo he sumergido, no me lo han robado, no lo he perdido, no nada de nada, sólo se ha muerto. Estaba bien y al momento, ha dejado de estar.

Cuando llegó a mí decidí convertirme en un ser práctico, optimizar sus servicios y eliminar todos los aparatos existentes ya en mi vida y que realizaran funciones que el iphone aglutinaba dentro de él.

Sin ningún dolor en mi corazón, le dije adiós a la agenda de teléfonos, hasta ese momento siempre había llevado una agenda física paralela, a la agenda de eventos&cosas varias, y al sacar la antigua agenda de mi bolso el estado de mi espalda mejoró considerablemente, al despertador en la mesilla de noche, y de ese modo pude volver a dormir bien, a mi libreta+boli para ocurrencias e ideas, que me garantizó la anotación segura de las ideas ya que mis bolsos tienen la fea costumbre de alimentarse de mi bolis y nunca están cuando los necesitas, al tom tom, con lo que empecé a llegar sin problemas a los sitios ya que sólo tenía que ocuparme de cargar una batería (y nunca era la del tom tom), y a mi ordenador, porque chequear el correo desde cualquier sitio es algo a lo que todos nos acostumbramos en un momento.

Esta tarde he pasado 4 horas sin teléfono y durante ese tiempo he ido a una tienda movistar y a una apple, me he leído internet entero, o por lo que he tardado en hacerlo al menos habré leído el 90%, he tenido que buscar una cabina para llamar a la persona con la que había quedado para comer, he vuelto a casa, como alma que lleva el diablo y saltándome mi clase de spinning, para buscar un teléfono antiguo al que urgentemente ponerle la sim, fuera a ser que me tuviera que llamar Obama y yo no estuviera disponible..., me he leído el 10% restante de internet, he marcado en el calendario, físico y con boli, los días que tardarán en enviarme un iphone operativo, he informado a mis allegados de mi tremenda desgracia, y he criado un principio de úlcera de estómago vinculada directamente a un amago de crisis de ansiedad por el sentimiento de estar desconectada y sentirme al otro lado de la brecha digital.

La gente va a terapia por cosas menos importantes.

Saturday, 1 November 2008

Constelación familiar

Me han preguntado cientos de veces cómo pasó, cientos de veces he hecho un resumen de los acontecimientos y al finalizar siempre he dado la misma respuesta: No lo sé, y, cientos de veces equivalentes, he intentado recordar aquellos momentos vividos hace ya 4 años.

No sé como llegó a convertirse en una de las personas más importantes de mi vida, ella, la que durante mucho tiempo, tan mal me había hecho sentir. No sé en que momento cambiaron el guión de nuestra historia y se convirtió en lo que hoy es y no sé a quien debo dar las gracias por ello. Pero gracias.

Me tendió su mano en el momento en el que más la necesitaba, sin necesidad de respuestas ni explicaciones y hoy, que ya no es necesaria, esa mano sigue ahí.

Nunca pide nada para ella y es capaz de darte el mundo envuelto en un abrazo, me entiende mejor que muchos, me conoce mejor que la mayoría y, aún así, con mis millones de defectos, me quiere.

El cielo, mi cielo, no sería lo mismo sin esa Estrella.

Monday, 13 October 2008

Divorcio express

Yo era súper fan de la justicia vital. Tú haces A, siendo A siempre algo que no acaba de estar del todo bien, y la vida te responde con B, siendo B algo que no acaba de gustarte del todo. Y así, el mundo sigue girando y se mantiene el equilibrio.

A principios de verano hice una pequeña A, una pequeña mentirijilla sin importancia que tuve que emplear por razones más que justificadas y que ya no vienen al caso, y la vida, muy maja ella, me soltó un B en todos los morros, nunca mejor dicho, en forma de dolor de muelas en pleno mes de agosto en Mallorca, con el motor del dingui estropeado y sin medio de transporte terrestre.

Yo era súper fan de la justicia vital porque creo que en el fondo es como yo, no tiene medida, o por lo menos, en agosto no sabía de ella...

A pesar de los más que evidentes handicaps, quiso el señor de las barbas y la túnica blanca, que mi hermana mayor fuera una persona práctica y con recursos y localizara un dentista operativo a una distancia relativamente alcanzable.

Aquí es donde la justicia vital y yo rompimos nuestro compromiso, porque si hay algo que me aterrorice en este mundo es ir al dentista y, mucho más, cuando se trata de un dentista al que no conozco y que me mira con cara de susto al ver mi muela perjudicada mientras va resoplando sonoramente.

En ese momento recordé ser persona de malos principios y, ante el dolor que sentía, decidí descartar mi idea de salir corriendo, claudicar y dejar a aquella pobre doctora enfrentarse, con un cuidado y delicadeza exquisitos, a la serie de intentos de anestesia a la que el mundo nos iba a someter aquella mañana. Y digo bien, intentos, porque aquella muela no había quien la durmiera.

Una hora después, la única dentista con corazón que trabaja en agosto en Mallorca, me envió de vuelta al barco con una reparación temporal urgente, un cargamento de medicación, al que resulté ser alérgica, su teléfono móvil en mi agenda, porque al día siguiente era festivo, mi cara convertida en la del muñeco de michelín y un millón de disculpas por no haber podido hacer nada más.

Me pasé esa tarde en "martita's" lamentándome por mi mala suerte, sufriendo el que para mí, que viví cólicos biliaries durante un año entero, ha sido el peor dolor de este mundo, renegando de la justicia vital, y de San Pedro si es que llega a ponérseme a tiro, y esperando, sin pegar ojo en toda la noche, que llegara el siguiente amanecer.

Mi A había durado un día, por lo que, 24 horas más tarde, su B equivalente, tocaba a su fin. O eso pensaba yo... porque es cierto que finalmente pasé unas vacaciones estupendas sin acordarme de mi muela y los dolores que me había provocado, pero también es cierto que hoy, 2 meses después! por la misma razón!, he vuelto a sufrir el olor de esos productos que sólo los dentistas usan y me provocan mareos, la ansiedad de la espera sentada en esa silla de tortura mientras tu torturador se pasea por otras consultas, la humillación de estar media hora con la boca abierta mientras te meten dentro una mano armada con diferentes instrumentos que en mi pueblo utilizan para hacer chorizos, el sablazo económico final que te asestan una vez cerrada la boca "por haberte martirizado y tú haber consentido" y la vergüenza de que te llame una amiga al salir para invitarte a cenar y no poder hablar con ella porque la anestesia te ha vuelto una incontinente salival.

Yo era súper fan de la justicia vital.

Hace 2 meses que nos divorciamos.

Monday, 29 September 2008

Bolso salvavidas

"Avui mateix m'hi poso" contesté al meme de Rita. De eso hace 20 días y, evidentemente, no m'hi he posat. 20 días más tarde pido mil disculpas, vacío mi bolso negro sobre el sofá, desparramo todo su contenido y lo soluciono.

Como no entiendo de términos medios sólo uso dos tipos de bolsos: los shopping bag, en los que podría esconder un cachorro de tigre, y los bolsos de noche, con los que tengo que pelearme para conseguir meter el gloss, la visa y un kleenex sin que exploten los cierres.

El bolso negro, el del meme, es de los primeros y pesa como si realmente el cachorro de tigre estuviera ahí dentro. Matizar que el candado macizo que a la señora PG le ha dado por añadir en sus últimas colecciones, no sólo no ayuda a aligerar el peso de este bolso sino que colabora activamente en la campaña de destrozarme la espalda.

Al peso del candado aquí una servidora, y de forma completamente voluntaria, añade a diario:

_las gafas de ver.
_las maxi gafas de sol - con su maxi funda que casi parece otro bolso.
_el monedero tamaño XXL con poco dinero, muchas tarjetas y un montón de papelachos inútiles.
_1 ventolín - casi siempre caducado...
_1 botella de agua - a ésta le pasa como al ventolín.
_el iphone.
_el ipod nano verde del gimnasio con el transmisor para las bambas - a veces llevo el negro y sin el transmisor, y cuando llego al gimnasio me doy cuenta de que cargo ipod para nada.
_bolis varios - o ninguno...depende del día.
_1 mechero - que no sé de donde salió ni para que está ahí.
_1 paquete de kleenex.
_2 paquetes de chicles - ambos empezados.
_4 chupa chups de fresa - restos del concierto de aniversario de chupa chups del pasado viernes.
_unas llaves con una casa y un llamador de ángeles, que sigo creyendo que funciona, colgando de ellas.
_las llaves del coche.
_el mando del parking - tengo varios y los pierdo por todos sitios, así que siempre llevo uno en el bolso.

Hasta ahí, el peso y la cantidad de cosas que llevo es relativamente normal, mi momento freak es el neceser, porque mi neceser de shopping bag es más grande que todos mis bolsos de noche y en él caben todos los "por si acasos" posibles: contorno de ojos, gloss, hidratante labial, touche eclat, crema de día, cepillo y pasta de dientes, ibuprofeno, antihistamínicos, mini cepillo del pelo, lima de uñas, imperdibles, pinzas, gafas protectoras para el solarium, activador del bronceado para el mismo, tampax, un espejito, rimmel, sombra de ojos, polvos, toallitas desodorantes, colonia de día, colonia de noche, cepillito de uñas, brume fraîcheur, mini cepillo quita pelusas, gomas de pelo, horquillas y un par de memory sticks de 1 G.

Y es que nunca se sabe cuando se va a volver a casa, que plan va a surgir durante el día, ni en que situación te va a poner el mundo a prueba.

Por si acaso, por lo que pueda pasar, más vale ir preparada.

Cita a ciegas

Puse un pie en el arcén y saltó sobre mí, agarrándome con esos pequeños bracitos y gritando mi nombre con su voz aguda de niña pequeña. En ese momento mi compostura, bolso, gafas de sol y maleta de fin de semana, se fueron por los suelos y mi amor por ella me sacudío muy fuerte y llenó todo mi cuerpo.

Me ve poco, pensé para mí, pero me recuerda, que es mucho cuando hablamos de un pequeño ser de 3 años, y lo mejor, me quiere.

Cuando recuperé mis cosas de la mejor manera que pude y cargándola sobre mi cadera, nos acercamos a la responsable de que se acuerde de mí, la abracé y a muchos kilómetros de mi ciudad, con ella me sentí en casa. Tenía cara de cansancio, caminaba despacito y apenas podía agacharse. La razón de ello, esperaba tapadito en un cuco de color azul.

Lo miré, es monísimo, pero todos los bebés lo son, y a él no lo conocía y mis prejuicios decían que nunca iba a quererlo como a ella, porque ella lleva 3 años en mi vida, porque es mi sobrina, mi familia, porque es especial y porque, qué leches!, el amor no es infinito y el mío, cuando ella está involucrada, alcanza su límite.

El primer día ella, para gran placer por mi parte, absorbió todo mi tiempo, abrazos, siesta, cuentos, lavabos, ropa...soy su tía, y me quiere! Él esperaba.

El segundo día la novedad ya no era tal, la tía Marta pasó a formar parte de la vida cotidiana y él desde su cuco seguía esperando.

El tercer y cuarto día ese pequeño ser de aproximadamente 4 kilos se adueñó de mis brazos, me embriagó con su olor de bebé adorable, se durmió sobre mi pecho durante horas y desde su cuco azul me miró sonriendo.

Mientras acariciaba sus pequeñas piernecitas de xicotet, perquè és molt xicot encara que només tingui 3 setmanes!, Inma me miró y me preguntó acerca de mis prejuicios: A que ja l'estimes?.

¡Qué lista es! Sabía que iba a volver a enamorarme, y que sería uno de esos amores eternos que llenan tu vida de alegría y te demuestran que, para derrumbar a un prejuicio, sólo hace falta un balbuceo y que los supuestos límites finitos del amor, se rebasan con una caricia.


Es mi sobrino, se llama Fran.