Monday, 29 September 2008

Cita a ciegas

Puse un pie en el arcén y saltó sobre mí, agarrándome con esos pequeños bracitos y gritando mi nombre con su voz aguda de niña pequeña. En ese momento mi compostura, bolso, gafas de sol y maleta de fin de semana, se fueron por los suelos y mi amor por ella me sacudío muy fuerte y llenó todo mi cuerpo.

Me ve poco, pensé para mí, pero me recuerda, que es mucho cuando hablamos de un pequeño ser de 3 años, y lo mejor, me quiere.

Cuando recuperé mis cosas de la mejor manera que pude y cargándola sobre mi cadera, nos acercamos a la responsable de que se acuerde de mí, la abracé y a muchos kilómetros de mi ciudad, con ella me sentí en casa. Tenía cara de cansancio, caminaba despacito y apenas podía agacharse. La razón de ello, esperaba tapadito en un cuco de color azul.

Lo miré, es monísimo, pero todos los bebés lo son, y a él no lo conocía y mis prejuicios decían que nunca iba a quererlo como a ella, porque ella lleva 3 años en mi vida, porque es mi sobrina, mi familia, porque es especial y porque, qué leches!, el amor no es infinito y el mío, cuando ella está involucrada, alcanza su límite.

El primer día ella, para gran placer por mi parte, absorbió todo mi tiempo, abrazos, siesta, cuentos, lavabos, ropa...soy su tía, y me quiere! Él esperaba.

El segundo día la novedad ya no era tal, la tía Marta pasó a formar parte de la vida cotidiana y él desde su cuco seguía esperando.

El tercer y cuarto día ese pequeño ser de aproximadamente 4 kilos se adueñó de mis brazos, me embriagó con su olor de bebé adorable, se durmió sobre mi pecho durante horas y desde su cuco azul me miró sonriendo.

Mientras acariciaba sus pequeñas piernecitas de xicotet, perquè és molt xicot encara que només tingui 3 setmanes!, Inma me miró y me preguntó acerca de mis prejuicios: A que ja l'estimes?.

¡Qué lista es! Sabía que iba a volver a enamorarme, y que sería uno de esos amores eternos que llenan tu vida de alegría y te demuestran que, para derrumbar a un prejuicio, sólo hace falta un balbuceo y que los supuestos límites finitos del amor, se rebasan con una caricia.


Es mi sobrino, se llama Fran.

4 comments:

Rita said...

Quin gust, oi? Passar unes hores, un cap de setmana, uns dies amb nens és una meravella. Jo tinc uns nens també molt especials que m'estimo i em tornen boja, boja. Són tan deliciosos i tan llestos...

Quina envejeta, nena!

marta said...

Torno esgotada, tenen massa energia per a mi, però em donen una alegria!!! I tens raó, com poden ser tan llestos?

A més, és que són tan monos...!!! Sa mare no em deixa posar fotos d'ells, els nens no han d'estar a internet i en certa manera hi estic d'acord, però has vist quin peuet tan maco? :)

Anonymous said...

¿A que los bebés huelen a bebé? Tienen un olor especial. Probablemente esos momentos son los mejores de la vida; no trabajas, no lloras y te vienen a atender, montones de chicas guapas vestidas de uniforme (enfermeras) te hacen monerías y se fijan en tí... En fin, que si al menos no se nos pusieran luego los pies tan grandes... :)

Mi mas sincera enhorabuena, a las nuevamente estrenadas tía y madre. :)

marta said...

A ver, pervertido...que es un niño pequeño, le dan igual todavía los trajes de enfermera!!! XD