Tiene narices la cosa, vivimos en una sociedad que admite que parejas de un mismo sexo se casen y puedan tener hijos propios, ya sean biológicos o adoptados, las familias monoparentales son una realidad hoy en día y además, en Barcelona, si caminas desnudo por la calle no sólo nadie podrá reprender tu actitud, sino que estarás actuando según la normativa de la ciudad que permite los desnudos y prohíbe que, para no convertirnos en un París del 3 al cuarto, la gente orine en la calle.
Parece mentira que a pesar de disfrutar de esos ejemplos de modernidad y libertad aún hoy nos siga escandalizando, o cuanto menos sorprendiendo, que los que nos rodean nos digan que nos quieren y seguimos utilizando esa terrible palabra bajo la que, al parecer, nos sentimos más seguros:
apreciar - (Del lat. appretiāre).
1. tr. Poner precio o tasa a las cosas vendibles.
2. tr. Aumentar el valor o cotización de una moneda en el mercado de divisas.
3. tr. Reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo.
4. tr. Sentir afecto o estima hacia alguien.
5. tr. Reducir a cálculo o medida, percibir debidamente la magnitud, intensidad o grado de las cosas y sus cualidades.
De las 5 acepciones que reconoce el diccionario sólo una de ellas contempla el afecto o estima hacia un ser vivo, el resto tienen relación directa con dinero, precio y valor y aún así la empleamos constantemente para con nuestros semejantes.
¿Por qué la sociedad establece que debo apreciar a alguien con quien trabajo o a quien no hace mucho que conozco? ¿Por qué no puedo querer sin que nadie se asuste y piense que soy una neurótica más trastornada de lo que en realidad estoy? ¿En qué momento es aceptable que pases del aprecio al cariño? Y el cariño, ¿no deja de ser un grado intermedio, que ha marcado la sociedad, entre el aprecio y el amor pero que en realidad no existe? ¿Está bien visto sentir cariño pero no querer?.
Mis amigos, mi familia, mi gente, saben que les quiero, no me canso de decírselo. Creo que la vida es demasiado corta para ir escondiendo nuestras cartas y perdernos los buenos momentos que éstas pueden reportarnos. Somos pura emoción, estamos construidos a partir de sentimientos y no debemos negarlos porque son los que nos hacen únicos y especiales.
Personalmente no me voy a comprar un tanga de leopardo para pasear por Paseo de Gracia, ni tengo planes de separarme de S para casarme con alguien que tenga más pechos que yo, pero sí que seguiré queriendo, como siempre, sin aprecios, ni reservas, a fondo perdido y sin temer a lo que otros piensen de mí, y, además, los besos y abrazos seguirán siendo mi forma de comunicación preferida. Es como soy, así me hicieron y actuar de otra manera sería renunciar a mí misma.
Espero que no os sintáis abrumados.
Parece mentira que a pesar de disfrutar de esos ejemplos de modernidad y libertad aún hoy nos siga escandalizando, o cuanto menos sorprendiendo, que los que nos rodean nos digan que nos quieren y seguimos utilizando esa terrible palabra bajo la que, al parecer, nos sentimos más seguros:
apreciar - (Del lat. appretiāre).
1. tr. Poner precio o tasa a las cosas vendibles.
2. tr. Aumentar el valor o cotización de una moneda en el mercado de divisas.
3. tr. Reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo.
4. tr. Sentir afecto o estima hacia alguien.
5. tr. Reducir a cálculo o medida, percibir debidamente la magnitud, intensidad o grado de las cosas y sus cualidades.
De las 5 acepciones que reconoce el diccionario sólo una de ellas contempla el afecto o estima hacia un ser vivo, el resto tienen relación directa con dinero, precio y valor y aún así la empleamos constantemente para con nuestros semejantes.
¿Por qué la sociedad establece que debo apreciar a alguien con quien trabajo o a quien no hace mucho que conozco? ¿Por qué no puedo querer sin que nadie se asuste y piense que soy una neurótica más trastornada de lo que en realidad estoy? ¿En qué momento es aceptable que pases del aprecio al cariño? Y el cariño, ¿no deja de ser un grado intermedio, que ha marcado la sociedad, entre el aprecio y el amor pero que en realidad no existe? ¿Está bien visto sentir cariño pero no querer?.
Mis amigos, mi familia, mi gente, saben que les quiero, no me canso de decírselo. Creo que la vida es demasiado corta para ir escondiendo nuestras cartas y perdernos los buenos momentos que éstas pueden reportarnos. Somos pura emoción, estamos construidos a partir de sentimientos y no debemos negarlos porque son los que nos hacen únicos y especiales.
Personalmente no me voy a comprar un tanga de leopardo para pasear por Paseo de Gracia, ni tengo planes de separarme de S para casarme con alguien que tenga más pechos que yo, pero sí que seguiré queriendo, como siempre, sin aprecios, ni reservas, a fondo perdido y sin temer a lo que otros piensen de mí, y, además, los besos y abrazos seguirán siendo mi forma de comunicación preferida. Es como soy, así me hicieron y actuar de otra manera sería renunciar a mí misma.
Espero que no os sintáis abrumados.
5 comments:
El aprecio, el cariño y el querer son lo mismo: amor. Cambia la intensidad, por lo que tenemos distintas palabras para nombrarlo. El amor es el Euro, mientras que el aprecio y el cariño son monedas con distinto valor pero siempre acerca de lo mismo.
"Te aprecio" es: Te quiero, pero no tanto como casarme contigo o para que entres en el más íntimo de mis círculos. Te quiero, sí, pero tampoco te pases.
A menudo cometemos los dos errores: infravaloramos el amor cuando no deberíamos hacerlo y, por contra, en ocasiones los sobrevaloramos.
Somos humanos.
Para mi el verbo "apreciar" siempre ha tenido cierto tufillo hipócrita, aunque como dice Sergi no debería ser así, el aprecio debe ser como un amor menguado, no?
Pero he oído tantas veces la frase "ya sabes que te aprecio, pero..." (y no siempre referido a mi, conste :P) que realmente significa "me importas un comino pero no quiero que me montes un número..."...
Marian puso en su blog una entrada sobre el amor, sobre los tipos de amor. Distinguía el amor filial, el fraternal, el maternal... pero todos vertientes del mismo amor. Es cierto que el amor por tu pareja no es el mismo que el amor por un amigo, pero tampoco creo que todos puedan clasificarse de 'más a menos'.
Amor, querencia y aprecio no creo que sean tres grados de amor. ¿Serán tres formas diferentes de amar?
Sobre decir "te quiero", yo no soy muy asiduo a decirlo, la verdad. Pero sí, yo quiero a mi gente, no la 'aprecio'. :P
Amar es difundir amor, en esencia.
Puede que no sean cantidades en una forma estricta tanto como la forma en la que se reparten. O puede que sean ambas cosas.
No sé, es complicado. Lo curioso es que se utiliza la palabra "aprecio" pero no "desprecio". Que anda que no molaría usarla más a menudo. "Te tengo desprecio" xD
Por qué yo no tengo la dirección del blog de Marian??
Y yo sí que os quiero, a los dos, de formas distintas, está claro, pero es amor en definitiva.
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