Tengo una infinita capacidad de rallarme por cualquier cosa - entendiendo por cualquier cosa los motivos más tontos y absurdos del mundo. Para colmo de males una vez que he entrado en "modo rallada" no soy capaz de salir sola de él, soy como un avión en barrena, lo único que consigo es caer cada vez más rápido y de forma más incontrolada al tiempo que mi rallada, cómo no, va creciendo. En esos momentos me molesta que me pregunten que me pasa tanto como me molesta que no lo hagan, me irrita que me toquen al igual que me irrita el que no y si no pasa algo excepcional que me impulse fuera del torbellino de rallación, lo que era un día estupendo se convierte en un auténtico infierno. Véase, hoy.
No sé bien el motivo que lo ha provocado, pueden haber sido unos cuantos pero todos igual de absurdos así que no los tendré en consideración, sólo sé desde las 5 hasta las 8 de la tarde no he hecho más que hacer el troll y poner mala cara. Mi parte racional a veces consigue sacar el morro del charco en el que mi personaje, que diría Gemma, la intenta hundir para anularla, pero está débil, lleva tiempo sin respirar y no consigue, por sí misma, hacer girar la situación. En ese momento necesito ayuda y, por suerte, en los últimos grandes momentos de ralladas protagonizados por una servidora, he tenido alguien al lado que ha sabido pegarle un empujón al personaje y hacer que desapareciera en su cueva. El miércoles fue S, el domingo en la carrera de MotoGP le tocó a Pep y hoy, en directo desde Murcia, gracias a una divertidísima conversación telefónica, en la que ambos hemos descubierto que somos igual de obsesivos, ha sido Felipe.
Era de noche pero volvió a salir el Sol.
No sé bien el motivo que lo ha provocado, pueden haber sido unos cuantos pero todos igual de absurdos así que no los tendré en consideración, sólo sé desde las 5 hasta las 8 de la tarde no he hecho más que hacer el troll y poner mala cara. Mi parte racional a veces consigue sacar el morro del charco en el que mi personaje, que diría Gemma, la intenta hundir para anularla, pero está débil, lleva tiempo sin respirar y no consigue, por sí misma, hacer girar la situación. En ese momento necesito ayuda y, por suerte, en los últimos grandes momentos de ralladas protagonizados por una servidora, he tenido alguien al lado que ha sabido pegarle un empujón al personaje y hacer que desapareciera en su cueva. El miércoles fue S, el domingo en la carrera de MotoGP le tocó a Pep y hoy, en directo desde Murcia, gracias a una divertidísima conversación telefónica, en la que ambos hemos descubierto que somos igual de obsesivos, ha sido Felipe.
Era de noche pero volvió a salir el Sol.
Son las 9 y media, estoy en casa, me apetece ver Anatomía de Grey y ya queda menos para las 12, momento en el que empezará un nuevo día, un día en el que los Hombres G volverán a subirse al coche conmigo, y sí, gritaré con sus canciones.
6 comments:
Esos momentos son tuyos y, estoy de acuerdo, nadie debe tocarte ni dejar de hacerlo.
Me resulta gracioso, dentro de tu snobismo, clase y pijoterío, que utilices la palabra 'rallada', 'rallarme' y todas las familiares.
No por nada en concreto, simplemente que a mi parecer, no te pega XD
Gemma - creo que no mucha gente lo entendería. thanks!
Vander - No es agobio, ni estrés, ni nada, es una jodida rallada y no encuentro un sinónimo exacto así que mientras se te ocurra otra opción aceptaremos rallada como animal acuático.
Lo qu emás sorprende de esto no lo ha notado nadie, claro, porque no pueden.
Que hay sido FELIPE el que te haya sacado de la rallación, el tío más rallado del mundo, el icono de rallados y ralladas, el paradigma del "como rallarse de 0 a 100 en 3 segundos"...
Tiene miga xD
Es cierto, pero la conversación de ayer fue de lo más divertida XD
Marta, relaaaaaaaax and take it eeeeeeeeeasy!! (Mika forever!) It works! ;-)
Post a Comment