Monday, 21 December 2009

Todo lo demás es prestado

Como cada año por estas fechas, y siendo Virgo como soy, llevo semanas preparando listados de regalos, organizando agendas, pensando la combinación de colores de los papeles que envolverán los regalos que estarán bajo el árbol de casa y dando vueltas por tiendas off y online buscando las cosas materiales que sé que pueden hacer felices a mis seres queridos.

Me he recorrido Paseo de Gracia arriba y abajo mil veces entrando y saliendo de todas sus tiendas, pero sólo hay una este año que para mí sea digna de mención.
Es un pequeño local, si apenas 15 metros cuadrados, con un escaparate discreto y personas muy amables atendiendo en él. Está en Paseo de Gracia, pero no comparte nada con ninguna de sus tiendas vecinas porque allí se vende algo que no tiene precio y vale más que cualquier otras cosa que se pueda comprar.

Todo lo demás es prestado, es el nombre bajo el que se agrupan una tienda, un grupo de facebook, un proyecto maravilloso y, sobretodo, toneladas de ilusión, amor y ganas de hacer bien las cosas.

El viernes nos acercamos hasta allí, a pesar del frío que hacía en la ciudad condal para ir en moto, con dos sonrisas que se intuían desde debajo de nuestras bufandas, y salimos de la tienda cargados con 5 cajas de Besos, Abrazos, Mimos y Te Quieros, emocionados como niños pequeños.

El viernes mi madre recibió su millón de besos y las lágrimas asomaron en sus ojos, este miércoles, en nuestra Navidad privada, espero con ansia para abrir ese Kilo de Te Quiero que me espera bajo el árbol y me hace tan feliz, y el 25 por la noche, unos kilómetros más hacia el sur y bajo un árbol distinto, habrá 3 cajas de amor deseando que sus dueñas las abran y se emocionen tanto como nosotros cuando las compramos.

Lo más importante, espero que el día de Navidad podamos oir todos las risas de los niños pequeños desde Sant Joan de Déu, sin importar en que lugar estemos.


felices fiestas!

Tuesday, 20 October 2009

El viajero pasivo

Cada mañana nos encontrábamos en el mismo sitio. Yo entraba en el quiosco de la estación con un café en la mano a recoger el periódico del día, él siempre estaba de espaldas a la puerta haciendo girar el expositor de las postales.

No sé cuanto tiempo tardé en darme cuenta que formaba parte de la rutina de mis mañanas, quizás cuando yo lo vi ya llevaba allí semanas, quizás llegó el mismo día que le vi, pero desde el primer momento, pasó a formar parte de mi vida.

Mientras esperaba en la cola para pagar mi periódico, le miraba de reojo y oía el crujido del expositor al girar. Varias vueltas suaves, tranquilas, observando fotografías de ciudades que igual nunca antes habían visto sus ojos, acariciándolas con sumo cuidado antes de decidirse por una. Siempre una. Siempre la misma. Siempre París.

Con su postal en la mano, su sombrero borsalino y una pequeña maleta negra se encaminaba hacia los andenes, esos en los que paran los trenes de larga distancia y, contrastando con el ruido y movimiento que siempre se daba en los mismos, se sentaba en silencio en un banco, aferrado a su postal y a su billete, con la maleta entre las piernas, a esperar.

Cada mañana el mismo ritual, su postal, su billete, su silencio y su espera. Y mi cariño por ese ser antes desconocido, pero parte de mí desde hacía meses, iba creciendo, junto con la curiosidad por su espera.

"Espero porque tengo miedo", me dijo la primera vez que me acerqué a él. Miedo a qué?, fue lo único que se me ocurrió preguntarle...

Estuvo en París unos meses y se enamoró de la ciudad, de sus gentes, sus olores, sus palabras, y sus costumbres, pero la mala suerte coincidió con él en la Capital del Sena y vivió allí un tiempo de revolución. Donde las palabras bonitas vivían, se instalaron los desaires, donde el silencio era paz, llegaron los gritos y la guerra, donde se había sentido en casa, llegó a sentirse un extraño sin hogar. Y regresó.

Pasó el tiempo y su amor por París estaba intacto, es lo que pasa con los grandes amores, que son eternos, pero su miedo a los gritos, los desaires y la sensación de no tener hogar que había sentido, era cada día mayor. Contra ese miedo luchaba el amor, y por eso, como si de un viejo ritual mágico y de tributo se tratara, cada mañana recogía su maleta, compraba su billete, elegía su postal y se sentaba en su andén a esperar. Allí pasaba las horas, hasta que su tren cerraba las puertas, momento en el que él enjugaba sus lágrimas, y le veía partir. Un día tras otro.

Cuando acabé de hablar con él, era yo la que enjugaba mis lágrimas y sufría por ese amor tan grande, por esas oportunidades aún posibles y por ese miedo paralizante que no le dejaba avanzar. Intercambiamos direcciones, algo tan antiguo y nostálgico como su ritual y nos despedimos.

Al poco tiempo, mi ruta cambió, dejé de ir a esa estación y no volví a saber del caballero con maleta negra y sombrero borsalino que una mañana tras otra esperaba en el andén con una postal de París en las manos.

Cada mañana, desde aquel día, al salir de casa por las mañanas, miro el buzón, esperando una postal sellada en la Ciudad de la Luz que diga: "Vaig ser més fort que la por, vaig lluitar pel que volia."

y la seguiré esperando.

Monday, 7 September 2009

Focus


Tuesday, 4 August 2009

Colores de sangre

Cuando eres hija única como yo, y no es una excusa. Naces en una familia dolida por la pérdida de un hijo anterior, y no es una excusa. Te buscaron durante años hasta que llegaste, y no es una excusa. Te dieron todo lo que tenían y algo más, y no es una excusa. Te criaron entre algodones muyyy blanditos para que nada ni nadie te hiciera daño, y no es una excusa. Te alimentaron de abrazos, mimos y besos, y no es una excusa. Te han destinado tantos te quiero como buenos días a lo largo de tu vida, y no es una excusa. Han vivido por y para ti aislando sus propias necesidades, y no es una excusa. Te conocen y saben que necesitas, cuando lo necesitas y como sin necesidad de pedir nada, y no es una excusa.


Cuando se dan todas esas cosas juntas significa que eres un ser privilegiado por nacer donde has nacido, pero también significa que no es fácil bajar la vista del trono rosa en el que llevas sentada los últimos 30 años para levantar la mano y decir en voz alta: lo he hecho mal.


una pena haberlo hecho tan tarde.

Monday, 23 March 2009

New season, real life

Llevo unas semanas en Madrid, en un sube y baja sinfín de ave y maletas que me hacen despertarme por las noches alargando mi mano hacia el otro lado de la cama, sin saber en que habitación estoy, ni donde queda el cuarto de baño. En este trajín loco de vida profesional, recién estrenada y muy satisfactoria, los domingos se han convertido en el día de empaquetar las cosas para el resto de la semana.

No soy fácil ni rápida haciendo maletas, nunca sé los por si acasos que me van a surgir, el tiempo que va a hacer, las reuniones que voy a tener o los saraos a los que María me va a invitar, con lo que domingo sí, domingo también, cargo infinidad de pantalones, faldas, camisetas y, cómo no!, zapatos.

Ayer, como domingo que era, no fue una excepción. Planté la maleta encima de la cama y empecé la rutina de ir metiendo dentro los conjunts de trabajar ensayados, como les llama Blanca, y los zapatos. Abrí el último armario, el más bajito, en el que se alinean ordenadamente mis tesoros, y había algo diferente que, a pesar de saber que estaban allí, hizo que se me acelerara el corazón al verlo.

Hace un tiempo tuve miedo y dudé de mi capacidad para tirar adelante el proyecto, se me juntaban demasiadas cosas que tenía que asimilar demasiado rápido y la experiencia en estas cuestiones no estaba de mi lado.

Hace unos meses esos zapatos no estaban allí, yo no era la misma persona y no respiraba la piel y el olor que hoy me alimentan y respiro.

esto es un trailer, el miércoles el estreno.

Wednesday, 4 March 2009

Mimetismo

Hace unas semanas crucé esa plaza. Era de noche, estaba oscuro, mis tacones repiqueteaban en el suelo, anunciando la presencia de una intrusa a esas horas por esas calles, y el miedo, a pesar de no caminar sola, iba cogido de mi mano. No recuerdo la conversación de ese momento y no olvido la necesidad de salir de allí y respirar tranquila.

Si no hubiera vuelto a pasar, nunca hubiera podido hablar del kebab chungo, muy chungo, de la esquina, ni de los habitantes nocturnos en el portal, ni de la tienda en la que venden unos zapatos que le gustan a la comedora impulsiva de galletas, ni siquiera de la panadería orgánica que seduce con sus olores a todos aquellos que pasan por delante.

El jueves volví a cruzar la plaza. Era media tarde, no había mucha luz, no hacía ruido al caminar, y a pesar de ir sola, el miedo debía estar ocupado en otro evento, porque miré mis manos y estaban libres. Recuerdo perfectamente la música que oía mientras caminaba y la ilusión que me hacía estar allí y el lugar al que me dirigía.

otra ciudad, otra vida, mi actualizado viejo yo.

Monday, 16 February 2009

2.0

Cuando hasta mi hermana mayor, la persona menos tecnológica e internauta que conozco, me envía una queja acerca de las no actualizaciones de este blog en formato "a ver si actualizas que las últimas 3 veces que he entrado veo el mismo vídeo" creo que ha llegado el momento de volver.

Et voilà, aquí estoy.

Tengo tantas cosas por contar y me resulta tan difícil hacerlo...mi nuevo yo, porque he descubierto un nuevo yo en mí que ha ido creciendo de forma silenciosa y con mucho cuidado, no da muchas explicaciones, ni se cuestiona cosas que el yo anterior hubiera deshilado hasta convertirlas en absurdo haciéndoles perder así todo su atractivo, ni se agobia con timings y planificaciones, ni altera comportamientos ni reacciones ni formas de hacer o pensar. El nuevo yo vive, hoy, aquí y ahora y, sin aplicar un concepto "viva la virgen" que tanto me desquicia, se preocupa por el momento.

El otro día me preguntaron si durante x tiempo había sido feliz, la respuesta, un sí, me sorprendió hasta a mí porque ¿cómo se puede ser feliz sin ser tú mismo?.

Ante esa situación a mi nuevo yo se le escapa una media sonrisa mientras mueve la cabeza hacia los lados. Creo que en realidad sabe que sólo es el viejo yo de siempre, pero actualizado, y no quiere llevarme la contraria.

mola :)

Sunday, 4 January 2009

Herois



el reconeixement!

don clemente, l'heroi de barcelona, & xavi - FELICITATS!!

Tuesday, 30 December 2008

Lactosa y cafeína

Este último ha sido un trimestre diferente, perder el trabajo me ha hecho verme en situaciones en las que, de otro modo, creo que nunca me hubiera planteado. Y de todo se aprende.

El primer mes fue bueno, buenísimo. Tenía millones de cosas por hacer y todo me hacía ilusión, salir, quedar para comer, hacer recados, quedar para cenar, volver a salir, ir al gimnasio, viajar, salir una vez más...lo dicho, buenísimo y lo disfruté intensamente.

El segundo mes llegó de la mano del otoño, la euforia por hacer cosas se iba diluyendo y la ilusión se escondía por los rincones de algunos días de la semana. Mi cuerpo se acostumbró al nuevo horario, dejé de despertarme a las 7 de la mañana día sí, día también y mi carácter habitualmente optimista se acortaba, igual que se acortaban los días a eso de las 6 de la tarde.

El tercero, a pesar de ser mi número, ha sido muy duro, el más duro, y si eres yo y no te gusta preocupar a tu gente y hacerlos sufrir, aún es peor porque te encierras en casa, en tu mundo, no tienes ganas de hablar, porque cuando hablas estás fingiendo, no tienes ganas de arreglarte, porque para qué, si no me va a ver nadie, no tienes ganas de salir, porque sientes que todo el mundo tiene una vida y tú eres un parásito social, no tienes ilusión por nada, nada te parece bien y nada te hará reconocerlo en voz alta.

En plena depresión anímica, que no física ni mental porque en mi caso siempre se ha tratado de un problema circunstancial que a la larga tendría solución, y después de haber llegado a lo que, para mí, es el fondo, salí a desayunar un día hace un par de semanas a la panadería en la que desayuna mi madre con sus amigas.

Me gustan las amigas de mi madre, me conocen hace muchos años y están al corriente de todo, por lo menos de todo lo que es socialmente aceptable, de mi vida - que ya se ocupa mi madre de ello... - y siempre tienen alguna ocurrencia que me hace reir a pesar del frío y de las horas que son cuando ellas desayunan.

Si algo de las mañanas me gusta más que ellas son sus nietos y sobrinos pequeños. Sus familias han crecido, pero ellas son mujeres de costumbres y a las 9 de la mañana empujando cochecitos cargados de niños abrigados como esquimales, están en el Pascual (la panadería en cuestión).

A pesar de no ser niñera, y a riesgo de parecer una pesada tanto link en una misma entrada, en ese grupo de madres, ahora tías y abuelas, y pequeños, hay uno en concreto, que nos, me, tiene robado el corazón.

Se llama David, tiene 3 años y hace un par de semanas, el día en que mi yo sin ilusión bajó a desayunar, él estaba allí. Parloteaba acerca de los Reyes Magos, registraba nuestros bolsos en busca de bolígrafos y papeles que poder pintorrejear y sembraba, si es que aplica ese verbo en este caso, el contenido de todos los azucarillos que encontraba en las mesas. David es precioso y, con diferencia, el niño más ocurrente con el que me he encontrado en mi vida.

Él sabe que Gabi, una de las mujeres del grupo, es su tía, y que vive con ella porque papá trabaja todos los días, mamá está enferma y no pueden hacerse cargo de él y, Gabi es siempre, sin excepción, Tía Gabi para él. Pero como toda regla hay una excepción que la confirma, y David llama mamá a Gabi, cuando ésta va por la tarde a recogerlo al colegio. Él no quiere ser distinto, las mamás van a buscar a sus hijos, y a él le gusta sentirse así.

David es hijo de padre africano y madre española y tiene el color de piel más bonito de este mundo, un café con leche oscuro que le hace único entre un millón. Él no quiere ser distinto, los niños de su colegio son blancos y "tía Gabi, ¿a que yo soy blanco?".

Ya no os extrañará cuando leáis que David este año escribió una carta a los Reyes en las que pedía un coche, un camión, un cuento, una pelota, una bicicleta y "tía Gabi, yo quiero un traje de médico pá arreglá pershona".

Queridos Reyes Magos, es una Navidad atípica para mí y sólo quiero pediros una cosa: quiero recordar a cada instante la ilusión que sentí al oir esas palabras.

Con eso me basta para ser feliz.

Monday, 1 December 2008

Guinness fashionista

Viniendo de parte de dos de mis bloggers favoritos, él y ella, y tratando un tema como la moda, ¿cómo iba a resistirme yo a hacer este meme?.

_¿cuál es la prenda más absurda que te has comprado?
Una camiseta de D&G negra con un mickey mouse estampado rollo envejecido. No sé en qué momento de mi vida estaba yo como para creer que cabría allí dentro. Eso sí, es preciosa y si algún día me hago una reducción de pecho, va a ser LA camiseta.

_¿cuál ha sido tu compra-devolución más rápida?
Hace unas semanas en Uterqüe para mi amiga María. Le compré unos zapatos, me fui con ellos envueltos de regalo y cuando estaban a punto de cerrar las tiendas, 09.25 pm, me llamó su marido confirmando que me había equivocado de talla. Tacones para que os quiero y carrera Paseo de Gracia arriba cargada con mil bolsas.

Para mí...suelo cambiar pocas cosas, pero esta temporada mi madre me regaló un vestido preciosamente inútil de Purificación García que cambié a las 2 semanas por el vestido de oficina más sexy del mundo de la misma diseñadora y que, precisamente, he estrenado hoy.

_¿la compra más barata que mejor resultado te ha dado?
Un top lencero negro de la colección del 2004 de Karl Lagerfeld para H&M. Me costó cuatro duros, es precioso y, aunque parezca mentira, sigue estando perfecto a día de hoy a pesar de las muchas noches locas que ha compartido conmigo.

_¿la compra más cara que peor resultado te ha dado?
No me pasa demasiado, pero tengo un vestido de Armani Jeans de lana azul que a la segunda puesta tenía culeras, algo muy típico en los vestidos de lana de mujeres que conducen habitualmente, aunque no a la segunda puesta!, y lleno de bolas repugnantes, que ni los jerseis más malos de Zara. Sigue en el armario por respeto a Giorgio, que si no, ya estaba en una bolsa negra camino de la parroquia.

_para terminar, ¿tu prenda-record, de la que tienes más unidades?
¿Los zapatos cuentan? Si es así, ganan por goleada porque estamos hablando de un número de 3 cifras. Si no, soy de la opinión que nadie tiene suficientes camisas blancas. Si no recuerdo mal, porque me da pereza subir a mi habitación a contarlas, debo tener unas 12 y no se acaba ahí, porque aún no he encontrado la camisa blanca perfecta. Estoy en ello.

ahora que me he puesto, me quedo con ganas de más!

Saturday, 29 November 2008

Igualito que los peces

"Vaqueros oscuros, una camisa azul con corazoncitos y cuando llegué estabas fuera hablando por teléfono".

Tengo memoria fotográfica y puedo recordar fácilmente escenas de ese estilo. Recuerdo ropa, posiciones físicas, localizaciones y un sinfín de detalles sin la menor importancia pero que, si estás hablando con alguien de ese momento concreto, dotan a tus recuerdos de mayor riqueza y exactitud y hace que, en general, las personas se asombren.

Me sucede lo mismo con secuencias de números. Me sé prácticamente todos los teléfonos de mis amigos, muchas matrículas de coches actuales y de los últimos años, números de dni o fechas concretas. La memoria numérica es distinta, porque a diferencia de en la fotográfica, cuando recuerdo números no visualizo una imagen, como en el caso de la ropa, sino que oigo en mi cabeza una cancioncilla con el número, cuya letra y la forma en que ésta está escrita es la forma en la que la memoricé, y es la única manera en la que puedo recuperar esos datos. Me sé el dni de mi padre en modo x millones x cientos mil x unidades y soy incapaz de verbalizarlo en otro formato sin verlo antes por escrito. Ya, muy útil saberse el dni de un padre...

Teniendo una memoria prodigiosa para algunas cosas, no había llegado a percibir las carencias en otros campos, y desde hace unos meses, veo que así es. Mi memoria tiene defectos.

El famoso facebook, o gran hermano de las redes sociales, me ha hecho reencontrarme con amigas de mi infancia; recibo solicitudes de amistad por su parte, nombres que no me suenan y caras a las que no sé ubicar en mi cerebro y pasan días en los que la solicitud queda pendiente por sentirme así. Con esos días descubro que los años también han pasado para ellas y los nombres largos, en ocasiones, e incómodos que les pusieron sus padres, ellas los acortan y a mí me pierden.

Las niñas del colegio cuelgan fotografías de excursiones, excursiones que yo no recuerdo, hablan de cosas que nos pasaban, cosas que tampoco recuerdo, y aportan detalles que ya le gustaría a mi memoria "prodigiosamente" selectiva, recordar. Y es que quizás no es tan prodigiosa.

Lo curioso es que los años han pasado y yo sigo recordando situaciones de épocas anteriores a las que ellas cuentan, y posteriores a las mismas, pero tengo huecos de memoria secos que necesitan ser regados para que se activen y vuelvan a brotar.

Hace más de 16 años que no las veo.

el 27 de diciembre, toca poda y resiembra.