60 kilómetros, alrededor de 1 hora – Esa es la distancia que hay entre donde vivo y donde trabajo.
Visto así a algunos les puede parecer mucho y a otros algo normal, como todo en la vida es un puro tema de perspectiva, pero para mí, que soy la que lo hago, ver esos números no me da a entender nada en absoluto. Estoy segura de que muchos que trabajan en la misma ciudad en la que viven tardan más en atravesarla en plena hora punta sorteando coches, motos, peatones y muchas obras, que yo que voy tranquilamente por la carretera detrás de los miles de camiones que van hacia el Bages sin ningún atasco y tardando cada día exactamente el mismo tiempo y disfrutando del paisaje por el camino.
La verdadera distancia no la marcan los kilómetros, ni el tiempo que empleas en recorrerlos, tampoco cambiar de comarca o que Prada aquí se venda en la tienda Serra Claret de la Plana de l’Om y no en Gonzalo Comella o Jofre de Vía Augusta o del Turó. La señal inequívoca de que trabajas lejos es la radio.
Salgo de casa con los 40 Principales, me gusta la música y cantar y estos no me dan demasiada guerra dialéctica, en el 93.9, la emisora de Barcelona. Para que empiece a sentir que me alejo demasiado de casa el estado del tráfico que emiten al empezar mi camino me habla de unas carreteras por las que yo no voy a pasar – C58, entradas a Barcelona, las 2 rondas. Carreteras y accesos a una ciudad que quedan en la parte trasera de mi coche, mientras mis faros enfocan a Montserrat.
Mi camino avanza, Martorell, Abrera, Olesa…hasta que llega el momento que marca la diferencia en mi camino: Monistrol. Cuando giro la primera curva de entrada al pueblo la emisión de la radio se interrumpe y parece que a Fran Blanco y su equipo les han abducido los extraterrestres que se han escapado de Cuarto Milenio. Tardé varios días en entender lo que pasaba y como solucionarlo. En Monistrol empiezan los dominios de los 40 Principales Catalunya Central, y ahí, a pesar de que la radio de mi coche tenga RDS y debería cambiar sola, tengo que pasar a 91.7. Así que cada mañana, alrededor de las 08.45 am, mi dedo aprieta el número 2 de las memorias de emisoras y la música, como si de un milagro se tratara, vuelve a mí.
A partir de ese momento el tráfico ya es el mío, accesos a Manresa, Berga, estado del tiempo en Vic, Moià o Sant Vicenç de Castellet, vamos, la Cataluña Central, el Bages, donde está be, donde yo trabajo.
Por qué de vuelta a casa la desconexión se da llegando a Abrera en lugar de en Monistrol, como pasa a la subida, es un tema que le dejo a Iker Jiménez. Por mi parte esto es todo por hoy.
Corto y cierro.
Visto así a algunos les puede parecer mucho y a otros algo normal, como todo en la vida es un puro tema de perspectiva, pero para mí, que soy la que lo hago, ver esos números no me da a entender nada en absoluto. Estoy segura de que muchos que trabajan en la misma ciudad en la que viven tardan más en atravesarla en plena hora punta sorteando coches, motos, peatones y muchas obras, que yo que voy tranquilamente por la carretera detrás de los miles de camiones que van hacia el Bages sin ningún atasco y tardando cada día exactamente el mismo tiempo y disfrutando del paisaje por el camino.
La verdadera distancia no la marcan los kilómetros, ni el tiempo que empleas en recorrerlos, tampoco cambiar de comarca o que Prada aquí se venda en la tienda Serra Claret de la Plana de l’Om y no en Gonzalo Comella o Jofre de Vía Augusta o del Turó. La señal inequívoca de que trabajas lejos es la radio.
Salgo de casa con los 40 Principales, me gusta la música y cantar y estos no me dan demasiada guerra dialéctica, en el 93.9, la emisora de Barcelona. Para que empiece a sentir que me alejo demasiado de casa el estado del tráfico que emiten al empezar mi camino me habla de unas carreteras por las que yo no voy a pasar – C58, entradas a Barcelona, las 2 rondas. Carreteras y accesos a una ciudad que quedan en la parte trasera de mi coche, mientras mis faros enfocan a Montserrat.
Mi camino avanza, Martorell, Abrera, Olesa…hasta que llega el momento que marca la diferencia en mi camino: Monistrol. Cuando giro la primera curva de entrada al pueblo la emisión de la radio se interrumpe y parece que a Fran Blanco y su equipo les han abducido los extraterrestres que se han escapado de Cuarto Milenio. Tardé varios días en entender lo que pasaba y como solucionarlo. En Monistrol empiezan los dominios de los 40 Principales Catalunya Central, y ahí, a pesar de que la radio de mi coche tenga RDS y debería cambiar sola, tengo que pasar a 91.7. Así que cada mañana, alrededor de las 08.45 am, mi dedo aprieta el número 2 de las memorias de emisoras y la música, como si de un milagro se tratara, vuelve a mí.
A partir de ese momento el tráfico ya es el mío, accesos a Manresa, Berga, estado del tiempo en Vic, Moià o Sant Vicenç de Castellet, vamos, la Cataluña Central, el Bages, donde está be, donde yo trabajo.
Por qué de vuelta a casa la desconexión se da llegando a Abrera en lugar de en Monistrol, como pasa a la subida, es un tema que le dejo a Iker Jiménez. Por mi parte esto es todo por hoy.
Corto y cierro.
4 comments:
A mi me sucede JUSTO a la salida del trabajo y durante el trayecto a casa. Lo sintonizo por la onda media y listos xD
bla bla bla...copión! :-P
Uf! me pasa algo similar cuando paso por la C17 a la altura de Montcada, pero con Catalunya Radio, Siempre me pilla en la noticia más interesante… grrrrr!
Estoy de acuerdo contigo Marta, en que esto de las distancias, es muy relativo si… yo por ejemplo, vivo en Barcelona, (justo en la salida hay que decir) y antes nadaba en un club de natación de la ciudad, y tardaba más que ahora que nado en uno que está en las afueras de Sabadell… total, que suena fuerte que haciendo 17 km tarde menos que en el otro…
La relatividad y todos nosotros...
A mí además de que no me molesta conducir, es que Manresa me encanta, como Edd y Sergi dicen: Soy fan! ;-)
Bienvenido al blog, Carlos.
Post a Comment