Esta mañana S y yo hemos salido a desayunar a uno de los muchos bares del pueblo. Estaba sentada de cara a la calle y veía a la gente pasar mientras nosotros hablábamos y dábamos cuenta de nuestros bocadillos. Me gusta observar a la gente cuando no ven que lo hago, son más naturales y mucho más auténticos. Me ha llamado la atención un abuelito que caminaba con paso lento apoyándose en un bastón. Ha parado delante de la puerta y con la mano libre que le quedaba y ayudándose con la boca intentaba pelar un caramelo. Los temblores de su mano no se lo han puesto nada fácil y a mí, por primera vez en el día, se me han puesto los pelos de punta.
Después de desayunar hemos pasado por casa de mis padres y viendo la sesión de entrenamientos de la F1 mi padre nos ha sorprendido al no recordar que la última carrera del mundial se celebró en Montmeló. Él, un súper fan de la F1, que se levanta a las 3 de la mañana cuando corren en Australia y es capaz de volver a ver la carrera en la retransmisión en diferido a una hora más normal!. No me lo podía creer. Cómo lo había olvidado? En ese momento me ha venido el abuelo del caramelo a la mente y, por segunda vez en la mañana, me he vuelto a estremecer.
Los años, la suma de ellos. Voy a cumplir 29, pero la imagen que tengo de mí misma no es esa. Cuando tenía 18 la gente de 30 me parecía súper mayor, y ahora que mi tren ha llegado a esa estación no me siento así. La imagen que me devuelve el espejo, a mí, a título personal, es otra.
Hace unos años, cuando Blanca y yo empezamos a trabajar, nos encantaba que nos dijeran lo buenas profesionales que éramos, no se esperaba mucho de nosotras, entre otras cosas por la edad que teníamos, y sorprendíamos a nuestros superiores día a día, lo que nos enriquecía tremendamente. Ahora, y es algo que comentamos la última vez que nos vimos (que me parece demasiado lejana, blanche), tenemos la obligación de ser excelentes en lo que hacemos, a diferencia del principio, se ha convertido en nuestra obligación. Nadie se soprende de nada, lo que en su día fue un prodigio, hoy se ha convertido en rutina. Y no me acostumbro.
Sé que me hago mayor - vivo con mi marido, pago una hipoteca, tengo un buen trabajo, intento comer pescado a menudo y las cremas hidratantes hace tiempo que dejaron de ser un elemento opcional por las mañanas. Pero no me reconozco.
Cuando me llevé, hace dos veranos, a mi ahijada a dar una vuelta en quad, su abuela me advirtió del cuidado que debía tener con la niña. Me pareció, a mis 26 años, lo más habitual. Cuando me quedé perpleja es cuando mi prima Ana, la madre de la niña, añadió un: "Deja a Marta tranquila, por dios, que tiene 26 años", tras oir la advertencia que se me había hecho.
Sé que tenemos fecha de caducidad, que desde el día 1 sólo nos queda una opción en la vida, envejecer, pero siento que mi mente y los años corren por caminos distintos. Y me asusto.
Después de desayunar hemos pasado por casa de mis padres y viendo la sesión de entrenamientos de la F1 mi padre nos ha sorprendido al no recordar que la última carrera del mundial se celebró en Montmeló. Él, un súper fan de la F1, que se levanta a las 3 de la mañana cuando corren en Australia y es capaz de volver a ver la carrera en la retransmisión en diferido a una hora más normal!. No me lo podía creer. Cómo lo había olvidado? En ese momento me ha venido el abuelo del caramelo a la mente y, por segunda vez en la mañana, me he vuelto a estremecer.
Los años, la suma de ellos. Voy a cumplir 29, pero la imagen que tengo de mí misma no es esa. Cuando tenía 18 la gente de 30 me parecía súper mayor, y ahora que mi tren ha llegado a esa estación no me siento así. La imagen que me devuelve el espejo, a mí, a título personal, es otra.
Hace unos años, cuando Blanca y yo empezamos a trabajar, nos encantaba que nos dijeran lo buenas profesionales que éramos, no se esperaba mucho de nosotras, entre otras cosas por la edad que teníamos, y sorprendíamos a nuestros superiores día a día, lo que nos enriquecía tremendamente. Ahora, y es algo que comentamos la última vez que nos vimos (que me parece demasiado lejana, blanche), tenemos la obligación de ser excelentes en lo que hacemos, a diferencia del principio, se ha convertido en nuestra obligación. Nadie se soprende de nada, lo que en su día fue un prodigio, hoy se ha convertido en rutina. Y no me acostumbro.
Sé que me hago mayor - vivo con mi marido, pago una hipoteca, tengo un buen trabajo, intento comer pescado a menudo y las cremas hidratantes hace tiempo que dejaron de ser un elemento opcional por las mañanas. Pero no me reconozco.
Cuando me llevé, hace dos veranos, a mi ahijada a dar una vuelta en quad, su abuela me advirtió del cuidado que debía tener con la niña. Me pareció, a mis 26 años, lo más habitual. Cuando me quedé perpleja es cuando mi prima Ana, la madre de la niña, añadió un: "Deja a Marta tranquila, por dios, que tiene 26 años", tras oir la advertencia que se me había hecho.
Sé que tenemos fecha de caducidad, que desde el día 1 sólo nos queda una opción en la vida, envejecer, pero siento que mi mente y los años corren por caminos distintos. Y me asusto.
¿Será la crisis de los 30?. Si es así, llega con un año de antelación, espero que no por ello se quede aquí mucho tiempo.
20 comments:
Me pasa a mi tb. No me gusta, además :-(
1. Con el aumento de la esperanza de vida, aumentan los rangos de juventud. Somos unas crías (sic).
2. Toma como referencia tu micromundo, los que te han rodeado siempre. Así, tú siempre estás igual, y ellos también. En mi caso, siempre seré la hermana pequeña y casi siempre la menor de mis amigos.
3. No hay nada que hacer, pero el hecho de que usásemos crema hidratante cuando aún era opcional es algo que recogeremos a nuestros estupendos 50.
Ehhhhhhhhhhh!!!!!!!!! ni hablar del peluquín. Pero bueno, pero bueno. Jo en tinc 42 i estic ASTUPENDA, encara que la meva filla em veu (normal) casi como una abuela.
Además, y sin que venga a cuento, estoy montando un Karaoke en Corbera... qué risa! L'he proposat al J.Campero fer un duo Pimpinela.. ajajajjaaj. Lo que puede salir de ahí.
Nenes, nen... que semo los mejore por siempre jamá!!!!!!!!!!
Saps que som veins del J.Campero Jr.? xD
Yo creo que hay que aprender a envejecer, aprender a renunciar a unas cosas a cambio de otras, aunque este cambio no sea siempre del todo equitativo… porque la edad, también aporta cosas interesantes, aunque físicamente dejemos de ser lo que éramos…
El capítulo me ha deprimido un poco el Lunes…
No es deprimente, porque sólo tengo 30 años y no me pesan. El problema es que yo misma no me creo que tenga 30 años.
Leo el post y parece que lo haya escrito yo. Como dice Sabina: "Asi creci volando y volé tan deprisa que hasta mi propia sombra de vista me perdió".
Gracias Laura, nadie mejor que el maestro Sabina para plasmar algo así.
...me refería a que YO me he deprimido al leer.. 33 dentro de nada me crucifican no? jejeje...
Carlos y Laura, savia nueva!
Activad vuestros perfiles, mostradme quienes sois!! xD
Talibán, no me los espantes!! Poca gente que lee mi blog y tú los asustas!! Si quieren vivir en el anónimato es cosa suya, cotilla!!
La madre de...
Sin actualizar, pero bueno...
A mí me pasa algo curioso. Hace unos cuantos años, cuando veía a la gente de 25 tacos, los veía como personas maduras, responsables, MAYORES. Ahora que voy a llegar yo a ellos, veo que sigo siendo un niñato XD
Y me gusta. Es decir, por mí pasan los años porque tienen que pasar, porque el tiempo pasa, pero mis hábitos, mis amigos, mis hobbies, mi forma de ser y miles de cosas más, se mantienen intactos, lo que me confirma que esos 25 años que voy a hacer son sólo un número.
Para todos debería ser igual.
Laura - ni caso a S! Aquí no tiene que identificarse nadie, a no ser que llegue con piel de troll, pies de troll, manos de troll y cara de troll... :-)
Vander - Pues eso hijo, que a veces veo que doy muchas vueltas para explicar algo. Sí.
Ahhh, ok, Laura :-) Ya sé quién eres.
pero... y Carlos? Reveal yourself!!
S - a tu rincón!!! deja de intimidar a mis lectores!!! XD
Coñe, te parece mal que quiera saber quién es? Mira Laura como ha activado su perfil...
Que Laura ha activado su perfil?? No te lo crees ni tú, le ha dicho a Eddie que lo haga!! XD
Pues sorpréndete: he sido yo :-).
Pero Laurita, si eres rubia, cómo has podido? :-)
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