Te levantas una mañana, sigues la rutina de cada día, coges el coche, conduces hasta donde cristo perdió el gorro y todo es absolutamente normal. Absolutamente normal hasta que alguien te da una noticia que no esperabas y la normalidad se derrumba.
Nunca me había pasado, no sabía como reaccionar, me quedaba demasiado grande y me oprimía el pecho y entonces...
E me llama, y a pesar de que es la persona más ocupada del mundo, me llama un millón de veces, y se ocupa de la parte práctica de la situación. Me da ánimos, aporta soluciones y tranquiliza a mi entorno más próximo. La adoro.
J me llama, y a pesar de no estar en su mejor momento, me anima, me hace reir y me recuerda lo fantástica que soy y lo mucho que valgo. Lo adoro.
B me llama, y a pesar de que se va hoy de vacaciones, me ofrece su casa como escondite al que huir. La adoro.
I me llama, y a pesar de que a las 7 de la mañana de hoy ingresará en el hospital para traer a mi sobrino Fran al mundo, me anima, me apoya y me tranquiliza. La adoro.
Ma me llama, y a pesar de que vive a 600 kilómetros de distancia y estar viviendo unas malas semanas, me ofrece todo y la siento como si la tuviera a mi lado. La adoro.
Fe me llama, y a pesar de que es la persona más negativa del mundo, me enseña el lado positivo de la situación y a las 12 de la noche nos estamos riendo. Lo adoro.
Mi me llama, y a pesar de que llegó ayer de Bali y no se acuerda prácticamente de como se llama, me brinda su mano, sus contactos, su conocimiento y su ayuda y, ya que estamos, aprovechamos para poner al mundo de vuelta y media. La adoro.
A me llama, y a pesar de que a ella todo esto le queda muy lejos y su perspectiva es muy distinta, me apoya, sé que puedo contar con ella y sé que está ahí para mí. La adoro.
Ju no me llama, pero está con E cuando ella lo hace, y a pesar de que no tiene por qué hacerlo, me ofrece una salida real a la situación, durante el tiempo que yo quiera, de la forma que yo necesite. Lo adoro.
L me llama, y a pesar de que pueda parecer que no tiene ningún sentido por la situación en general, se preocupa por mí y me ofrece su apoyo para todo lo que necesite. Lo adoro.
Fr me llama, y a pesar de que nuestras circunstancias son las que son y él ya está en otras cosas, se queda hecho polvo, y sé que puedo contar con él. Lo adoro.
Y ella, la que más se preocupa porque soy parte de su piel, me llama, y a pesar de que está fuera porque la vida es muy dura y nos juega malas pasadas con las que no contamos, me da todo el apoyo del mundo, me llega al alma con sus palabras, me calma y me siento mecida entre sus brazos, como cuando era una niña. La adoro.
6 horas al teléfono, 6 millones de emociones, unos amigos que lo son todo para mí, y que, a pesar de repetirme, son mi familia y siempre están ahí cuando los necesito, sin tener que pedirlo siquiera.
¿Cómo sentirse mal cuando tienes ese apoyo? ¿Cómo estar triste rodeada de tanto amor? ¿Cómo sentirte perdida con tantas manos extendidas hacia ti? ¿Cómo no emocionarte al pensarlo? ¿Cómo no sentirte la persona más afortunada del mundo al sentirlo? ¿Cómo no saberte afortunada, sin importar nada más?
Nunca me había pasado, no sabía como reaccionar, me quedaba demasiado grande y me oprimía el pecho y entonces...
E me llama, y a pesar de que es la persona más ocupada del mundo, me llama un millón de veces, y se ocupa de la parte práctica de la situación. Me da ánimos, aporta soluciones y tranquiliza a mi entorno más próximo. La adoro.
J me llama, y a pesar de no estar en su mejor momento, me anima, me hace reir y me recuerda lo fantástica que soy y lo mucho que valgo. Lo adoro.
B me llama, y a pesar de que se va hoy de vacaciones, me ofrece su casa como escondite al que huir. La adoro.
I me llama, y a pesar de que a las 7 de la mañana de hoy ingresará en el hospital para traer a mi sobrino Fran al mundo, me anima, me apoya y me tranquiliza. La adoro.
Ma me llama, y a pesar de que vive a 600 kilómetros de distancia y estar viviendo unas malas semanas, me ofrece todo y la siento como si la tuviera a mi lado. La adoro.
Fe me llama, y a pesar de que es la persona más negativa del mundo, me enseña el lado positivo de la situación y a las 12 de la noche nos estamos riendo. Lo adoro.
Mi me llama, y a pesar de que llegó ayer de Bali y no se acuerda prácticamente de como se llama, me brinda su mano, sus contactos, su conocimiento y su ayuda y, ya que estamos, aprovechamos para poner al mundo de vuelta y media. La adoro.
A me llama, y a pesar de que a ella todo esto le queda muy lejos y su perspectiva es muy distinta, me apoya, sé que puedo contar con ella y sé que está ahí para mí. La adoro.
Ju no me llama, pero está con E cuando ella lo hace, y a pesar de que no tiene por qué hacerlo, me ofrece una salida real a la situación, durante el tiempo que yo quiera, de la forma que yo necesite. Lo adoro.
L me llama, y a pesar de que pueda parecer que no tiene ningún sentido por la situación en general, se preocupa por mí y me ofrece su apoyo para todo lo que necesite. Lo adoro.
Fr me llama, y a pesar de que nuestras circunstancias son las que son y él ya está en otras cosas, se queda hecho polvo, y sé que puedo contar con él. Lo adoro.
Y ella, la que más se preocupa porque soy parte de su piel, me llama, y a pesar de que está fuera porque la vida es muy dura y nos juega malas pasadas con las que no contamos, me da todo el apoyo del mundo, me llega al alma con sus palabras, me calma y me siento mecida entre sus brazos, como cuando era una niña. La adoro.
6 horas al teléfono, 6 millones de emociones, unos amigos que lo son todo para mí, y que, a pesar de repetirme, son mi familia y siempre están ahí cuando los necesito, sin tener que pedirlo siquiera.
¿Cómo sentirse mal cuando tienes ese apoyo? ¿Cómo estar triste rodeada de tanto amor? ¿Cómo sentirte perdida con tantas manos extendidas hacia ti? ¿Cómo no emocionarte al pensarlo? ¿Cómo no sentirte la persona más afortunada del mundo al sentirlo? ¿Cómo no saberte afortunada, sin importar nada más?
No recuerdo la sensación de estar enamorada,
pero lo que siento por ellos, estoy segura de que es infinitamente mejor.
pero lo que siento por ellos, estoy segura de que es infinitamente mejor.