No se me dan bien los primeros momentos fuera de mi elemento y mi entorno. Aunque debo reconocer que en mi caso emplear la expresión "no se me dan bien" podría calificarse como un eufemismo porque en realidad los principios se me dan como el culo!
La situación se complica cuando a mi natural incapacidad para los primeros momentos le sumas el llegar a tu nuevo puesto de trabajo y encontrarte una mesa vacía, sin ordenador ni teléfono y 3 cajones llenos, de cosas que, evidentemente, no estaban allí para mí. He entrado en la Fase 1 de Desesperación. La Fase 2 ha comenzado cuando a la hora de estar allí el informático de turno ha terminado parcialmente la instalación de mi equipo y me ha dicho que podía ir a mi mesa y que lo acabaría de configurar durante la semana. Las Fases 3, 4 y 5, porque han sido una reacción en cadena, se han producido cuando al llegar a la mesa veo que lo que me han instalado es un MAC.....Un mac?? Qué hago yo con un mac si en mi vida he tocado uno, más que para admirar su fantástico diseño estético!!
Casi se me cae el mundo encima. Y como hoy vamos de eufemismos, lo de "casi", también lo es. Se me ha caído el mundo encima!!
Un despacho en el que no conozco a nadie, y al que conozco está demasiado ocupado para poder darse cuenta de mi falta de rumbo, un ordenador con el que no me entiendo, una lista de funciones que no sé por donde empezar porque no sé nada de la empresa y sus productos, una mesa vacía y un montón de horas por delante en las que no se me ocurre que hacer. Desesperada, juro haber estado desesperada.
Solución: "Vamos a llamar a "S" para contarle las desgracias de la mañana" (como si el pobre no tuviera bastante con sus marrones...).
Consecuencia de la solución: Una Marta de 28 años, casada, con estudios uni y post universitarios, hipoteca y coche propio llorando a moco tendido en el lavabo mientras le cuenta a su marido las desgracias de la mañana.
LLevo mal los principios, ya lo había dicho! Aunque quizás no había comentado lo tremendamente patética que me vuelvo a pesar de que ya tengo una edad y he "voltat bastant pel món" como para seguir encontrándome en estas situaciones y reaccionar como cuando tenía 11 años y mis padres me facturaron por primera vez a pasar el verano interna en Manor House, Birmingham.
No es tarde para los buenos propósitos de Año Nuevo, al fin y al cabo acabamos de inaugurar el mes de marzo, así que ahí va el mío: Aprenderé a comerme los marrones de los primeros momentos sola y en caso de no poder soportarlo no volveré a llamar ni a S ni a mi madre porque lo único que consigo es hacerles sufrir.
Nota - Para futuras ocasiones, llamar a Blanca es una buena opción!
La situación se complica cuando a mi natural incapacidad para los primeros momentos le sumas el llegar a tu nuevo puesto de trabajo y encontrarte una mesa vacía, sin ordenador ni teléfono y 3 cajones llenos, de cosas que, evidentemente, no estaban allí para mí. He entrado en la Fase 1 de Desesperación. La Fase 2 ha comenzado cuando a la hora de estar allí el informático de turno ha terminado parcialmente la instalación de mi equipo y me ha dicho que podía ir a mi mesa y que lo acabaría de configurar durante la semana. Las Fases 3, 4 y 5, porque han sido una reacción en cadena, se han producido cuando al llegar a la mesa veo que lo que me han instalado es un MAC.....Un mac?? Qué hago yo con un mac si en mi vida he tocado uno, más que para admirar su fantástico diseño estético!!
Casi se me cae el mundo encima. Y como hoy vamos de eufemismos, lo de "casi", también lo es. Se me ha caído el mundo encima!!
Un despacho en el que no conozco a nadie, y al que conozco está demasiado ocupado para poder darse cuenta de mi falta de rumbo, un ordenador con el que no me entiendo, una lista de funciones que no sé por donde empezar porque no sé nada de la empresa y sus productos, una mesa vacía y un montón de horas por delante en las que no se me ocurre que hacer. Desesperada, juro haber estado desesperada.
Solución: "Vamos a llamar a "S" para contarle las desgracias de la mañana" (como si el pobre no tuviera bastante con sus marrones...).
Consecuencia de la solución: Una Marta de 28 años, casada, con estudios uni y post universitarios, hipoteca y coche propio llorando a moco tendido en el lavabo mientras le cuenta a su marido las desgracias de la mañana.
LLevo mal los principios, ya lo había dicho! Aunque quizás no había comentado lo tremendamente patética que me vuelvo a pesar de que ya tengo una edad y he "voltat bastant pel món" como para seguir encontrándome en estas situaciones y reaccionar como cuando tenía 11 años y mis padres me facturaron por primera vez a pasar el verano interna en Manor House, Birmingham.
No es tarde para los buenos propósitos de Año Nuevo, al fin y al cabo acabamos de inaugurar el mes de marzo, así que ahí va el mío: Aprenderé a comerme los marrones de los primeros momentos sola y en caso de no poder soportarlo no volveré a llamar ni a S ni a mi madre porque lo único que consigo es hacerles sufrir.
Nota - Para futuras ocasiones, llamar a Blanca es una buena opción!
3 comments:
Bufff... me siento bastante identificado con esta entrada. Para mi los 'primeros días' y las 'primeras veces' son un suplicio. Breve, por suerte, pero suponen un mal trago que me amarga la cuenta atrás desde el momento que sé que va a ocurrir ese 'primer día'.
Ahora mismo tengo pendiente un traslado a Barcelona, así que me toca afrontar un nuevo 'primer día' en un trabajo que conozco perfectamente, pero aun así es un mundo para mi. Llegfara el segunto, tercer o cuarto día y es eefcto habrá desaparecido... y aun siendo consciente de ello no puedo reprimir la angustia que me produce ese cambio, un cambio deseado por otra parte.
Entiendo esa sensación, y que aun sabiendo que es una reacción exagerada es incontrolable. Y que el efecto "Mr Bean" aún hace más duro el momento ;)
Si puedo hacer algo por ayudarte en este 'mal tràngol', aunque sea reirnos de nuestras patochadas, ya sabes :*
A mi no me molestas en absoluto! Es más, digo yo que quién mejor que tu marido para arroparte cuando estás en un momento bajo :-)
Lamento no poder comprender esta situación laboral por el hecho de no haberla vivido nunca. Sí recuerdo los primeros momentos en alguna parte, pero como estoy tan acostumbrado a ir de aquí para allá... Lo más parecido que se me antoja fueron las primeras veces que tuve que visitar a un cliente, que sientes como una náusea en la boca del estómago... o la primera vez que invitas a cenar a una chica que sabes que, en el futuro, se convertirá en tu mujer ;-)
Te quiero!
Piensa que tienes las libretas y los bolis nuevos que te regaló Sandra y, joder, un MAC!!! Piensa en el MAC, piensa en el MAC...
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