A ese hombre sencillo, parco en palabras que siempre estaba trabajando y que al llegar a casa caía rendido en el sofá.
A ese hombre que nunca se metió en nada, que tiene las manos destrozadas y el cuerpo cansado de levantarse a las 4 de la mañana para que su hija siempre tuviera lo mejor del mundo, todo aquello que él nunca había tenido.
A ese hombre que sufre, que nunca se queja y que está pasando un mal momento. A ese hombre que nunca pide nada para sí mismo y que sólo necesita que sus hijos, S y yo, estemos con él para ser feliz.
A Gregorio, a mi padre, al que adoro y al que nunca podré recompensar por todo lo que ha hecho, y hace por mí.
GRACIAS papá. Te quiero.
Monday, 19 March 2007
No se llama José
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment