Sunday, 4 March 2007

El cuento de la lechera

Vivo en un pueblo pequeño en el que todos nos conocemos. Me gusta vivir aquí, puedo ir al tinte a recoger alguna cosa y descubrir que mi madre ya ha pasado por allí y me lo ha dejado pagado o a la frutería de Antonio el jueves a última hora y saber que me ha guardado dos mangos verdes como a mí me gustan.

Todo pueblo pequeño tiene un punto neurálgico, en el caso de mi pueblo, es la panadería de toda la vida. Una panadería convertida ahora en cafetería donde ni son los más simpáticos, ni hacen el mejor pan, ni son los más limpios, aunque a pesar de sus muchos peros, siempre están hasta arriba: mamás desayunando, mamás tomando el café tras salir del gimnasio o mamás acompañando a los pequeños a merendar cuando han salido del cole. Siempre lleno!

En el grupo de las "mamás que desayunan" están mi madre y sus amigas. Cada mañana se reunen en la panadería alrededor de una hora para, está claro, desayunar, ponerse al día de sus cosas y arreglar el mundo. Sus conversaciones son de lo más versátiles, un lunes hablan de la nueva colección de bolsos de Prada, el martes de los hijos y las nueras y el miércoles de las excepcionales propiedades que tiene el yougur natural hecho en casa con Kefir.

Y está claro, el día del yogur, ahí estaba yo (no me iba a coincidir el día de vacaciones con la conversación de los bolsos, no!) con mi tradicional curiosidad. "Qué interesante, no? Y dices que regenera la flora intestinal, facilita la digestión y elimina problemas de estreñimiento? En serio? Que también puede usarse tópicamente para tratar problemas cutáneos, alergias y eccemas? Qué maravilla!!"

Aún no había terminado de maravillarme ante las cualidades del kefir cuando una de las amigas de mi madre me pregunta si estaré de vacaciones al día siguiente. Sí, inocente de mí, le respondo. Pues mañana te traigo kefir, verás que bien que te va a salir el yogur en casa!

Da gusto la gente que tiene palabra...El viernes me encontré en la panadería con un bote de yogur ya preparado, otro bote con leche y kefir fermentando que tenía que colar a las 21.00 ("ni un minuto más tarde, Marta, que se agriaría") y una lista de instrucciones más larga que la del DVD. Quién me mandaría a mí abrir la boca?

Tras leer la lista interminable descubrí que el famoso kefir sólo puede estar en leche 48 horas, con lo que cada dos días mi kefir produce un cuarto de litro de yogur. Un yogur que está claro que a S no le iba a gustar: "El Danissimo está más bueno, Marta, déjate de leches" - Así que de momento me lo como yo, hasta que se me ocurra la manera de encolomarle el yogur a alguien o me plantee dejar mi nuevo trabajo, cultivar kefir, comprarme una vaca y hacerle la competencia a Danone.

Mientras eso pasa, me tengo que ir a la cocina que son las 20.55, me toca colado a las 21.00 "y no vaya a ser que se agrie".

3 comments:

Motenai said...

Yo no sé como van las tablas de coste de Danone, pero te queda mucho para producir un yogur que te salga rentable, la verdad xD

Raül said...

Juasssss..... pues el kefir te va a ir creciendo, y ya verás como cada vez necesitarás un bote más grande, o bien eliminar parte del kefir. :P

Yo tuve kefir en casa hace tiempo... y acabó en el Besòs :D

Anonymous said...

Yo es que todavía no me atrevo, tengo algo de conciencia (la de los primeros días, ya sabes) pero vamos, que el futuro no muy lejano de mi kefir, está claro que es el Llobregat XD