Tuesday, 8 May 2007

Fructosa y edulcorantes

Hace 13 años, unos días antes de Navidad, paseaba por la Diagonal cargada de los regalos que había ido a comprar a la Illa cuando un coche paró delante de mí y de él bajó una chica, que en aquel momento me pareció la máxima expresión del glamour y hoy seguro que ni la vería pasar, hablando por teléfono. Me la quedé mirando y recuerdo como si fuera ayer, el pensamiento que me vino a la cabeza: “Cuando yo sea mayor de edad, tenga coche y móvil, ya no podré pedir nada más”.

Es algo que nunca he olvidado y con el paso de los años fui viendo que, once again, me estaba engañando a mí misma.

Al cumplir los 18 me saqué el carnet, tuve mi primer coche y mi primer móvil y en ese momento las aspiraciones volvieron a despertarse y hasta hoy no han parado. Más cosas, más ropa, más zapatos, una casa más grande, un trabajo mejor, un móvil más chulo…Cosas que no son más que caramelos ladrones, que te roban tu tiempo y te hacen sentir su dulzor en la boca, pero que al momento desaparecen, se deshacen como el sidral y no queda de ellos más que el recuerdo y el tiempo que les has entregado.

En días como el que he pasado hoy me doy cuenta de que cambiaría todas esas cosas porque me entendieran, por no sufrir, por no pasarlo mal y por no hacer daño a los que quiero, ni que estos me lo hicieran a mí.

Me doy cuenta de ello pero sigo aquí, en la oficina, esperando a que la agencia de comunicación me envíe una nueva presentación que Enric necesita para mañana a primera hora y que yo tendré que modificar ahora "porque tengo un trabajo con una gran responsabilidad en el que me siento muy realizada y que me permite tener muchas cosas...."

Pero esta tarde, el caramelo me sabe amargo.

3 comments:

Motenai said...

With great power comes great responsibility.

Es en línea de lo que escribí hace tiempo en mi blog, acerca de cómo el trabajo aliena a las personas hasta que diluyen lo que quieren entre lo que tienen que hacer.

Ayer llegaste tarde, muy tarde, y eso que no hiciste el curso. E incluso estuviste hablando por teléfono más allá de las 10 y media de la noche y por trabajo. Si lo piensas en frío cuesta entender que esto es lo que se ha escogido voluntariamente... no sé si recuerdas la última pregunta que te hice ayer al respecto.

Pero bueno, tienes mi respeto. Haces lo que haces y lo haces bien y a gusto, mucho más de lo que yo puedo decir de mí mismo. Tal vez no es lo óptimo, pero mejor es eso que nada, no te quepa duda.

Vander said...

Es que el tema del trabajo es así.
Obviamente todos queremos un trabajo en el que cobremos mucho, que salgamos a nuestra hora siempre, con un buen horario, y que puedas desconectar fácilmente de él cuando llegas a casa.

Obviamente los habrá, pero parece ser que no es vuestro caso, como tampoco es el mío. Pero oye, yo hago lo posible por aprovechar al máximo el tiempo libre que tengo, y creo que no me puedo quejar por esa parte.

Cuando llegue (si llega) el caso en que no pueda disfrutar de mi vida por el trabajo, pensaré muy seriamente el buscarme otra cosa. De momento estoy bien, más que nada porque sabía de antemano lo que me venía encima. Y estuve de acuerdo, y me gusta mi trabajo.

Carme said...

Hola Marta, crec que el què de tot això és saber com està el debe y cómo el haber... i no em refereixo a l'economia precíssament. Tot és qüestió de prioritats en aquesta vida. Si tu estàs contenta amb el resultat endavant, si no, sempre estaràs a temps de recular. Mentretant disfruta-ho!