Las ferias cuando trabajas en be se convierten en una experiencia caótica que te lleva del más absoluto de los agobios a la más fantástica de las sesiones de risas, con un intervalo de apenas 30 minutos entre ambas. Una vez más, así ha sido.
Desde que llegamos a Madrid el pasado martes, nuestras vidas, y por lo tanto la mía, han sido un no parar: de la feria al hotel, del hotel a las cenas, de las cenas a las copas, de las copas a la cama y tras unas pocas horas (muy pocas a decir verdad) volver a empezar.
Era una feria que me daba miedo, mi departamento flojea de personal y como "pá chula yo" en lugar de cumplir expediente o bajar el nivel de organización y eventos, cosa que se hubiera entendido perfectamente porque somos una persona menos, decidí elevar ambas cosas y complicarme la vida hasta cotas insospechadas: un catering diario excelente para el personal, un cocktail con magos profesionales para nuestros clientes, unos stands dos veces más grandes de lo habitual, organizar a 30 personas desplazadas a la capital y montar cenas con presupuestos ajustados en algunos de mis restaurantes preferidos de Madrid han sido algunas de las cosas con las que ha lidiado mi departamento.
¿Lo mejor?
Ha salido perfecto y a mi jefe y a una servidora nos han llovido los elogios por todas partes, ¡incluso desde la competencia!.
Llegaba el sábado a las 4am a casa y me metía en la cama con el cuerpo como si me hubiera pasado un mercancías por encima, mi nariz parecía un grifo abierto, las ojeras eran insalvables y la voz de camionero, pero la satisfacción de haber pasado una semana tan dura como fantástica, camionero o no, se reflejaba en la misma.
Creo que he superado algunas cosas, he aprendido de otras y he disfrutado de muchas. Es lo que tienen las ferias.
Y me encanta.
15 comments:
Ahá. ¿Por qué 417?
esto es como las listas - hay que ser parte para entenderlo y no recuerdo haberte visto por los madriles.
Igual es el número de stand, no sé. Ok!
No, no es el número de nada en realidad y para no variar en mis entradas decir que esta vez, como el día del mármol de la cocina, la realidad es bastante más aburrida que el misterio del título.
Martita… suerte que combinados sus dígitos no dan 23! sino empezarías a preocuparme...jejeje
(ESTE COMENTARIO SOLO HACE GRACIA SI SE HA VISTO LA PELI "El Número 23" muy mala sea dicho)
Buen post. Me alegro de que todo haya transcurrido tan bien, pues supone un éxito profesional para tí.
Lo del número me suena a número de vuelo. Aunque... ki lo sá :)
Y por la voz de camionero no te preocupes. Tus lectores te seguiremos queriendo pese a ello. ^^
Ahora a descansar.
Venga un besote.
Hmmm, lo del 417, ¿no será para decir que todo OK, que un exitazo?
No hará referencia a la ley del catastro inmobiliario, no?
No es el vuelo, no es el catastro, no significa OK, y no, señor del número 23, tampoco es una peli.
:)
A todo esto, mi voz ha vuelto!
Y Carlos, deja de hacerte el interesante elucubrando con los demás, porque tú sí que sabes que es, a pesar de que no estabas ;)
Ermm, se me agotaron la ideas. Después de decir que no es ninguna de esas cosas, ya me has dejado "tó loco".
¿Qué diablos será? ^^
Ahora me sabe mal la intriga generada por el título, en realidad es bastante tonto, pero bueno, dada la expecatción - os quedáis con las ganas! XD
*expectación
El interesante yo? valgame dios... puedo imaginarmelo, pero no significa que sea lo que pienso a ciencia cierta...
por otra parte... me vendo barato!!!! jejeje
Serás falso!! :)
a todo esto - la información de la que dispones es altamente confidencial, que pareces una portera vendiéndote al vecino que te da a mejor propina!!
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