Si tuviera que hacer una lista con mis Ellos, como la tengo con mis Ellas, Albert, Felipe, Joel y Sergio serían sus grandes integrantes. Igual que Ellas, Ellos también llevan muchos años en mi vida, los conozco, y me conocen, muy bien, los veo muchos menos de lo que quisiera y aunque la relación, supongo que por un tema sencillamente de género, es diferente de la que tengo con las niñas, los adoro.
Al que más abandonado tengo es a Albert, así que cuando ayer estando en urgencias, a causa de mi pierna lesionada, vi una llamada perdida suya, me entró una gran alegría. Llevábamos cruzando llamadas y citas anuladas en las agendas varias semanas - por qué no un café imprevisto en lunes, pensé para mí. Le mandé un sms diciéndole donde estaba y que le llamaría más tarde cuando el traumatólogo hubiera acabado conmigo.
Al que más abandonado tengo es a Albert, así que cuando ayer estando en urgencias, a causa de mi pierna lesionada, vi una llamada perdida suya, me entró una gran alegría. Llevábamos cruzando llamadas y citas anuladas en las agendas varias semanas - por qué no un café imprevisto en lunes, pensé para mí. Le mandé un sms diciéndole donde estaba y que le llamaría más tarde cuando el traumatólogo hubiera acabado conmigo.
Al momento recibí respuesta, probablemente el mensaje con el contenido más doloroso y desconcertante que he recibido nunca, y que espero, utópicamente, no volver a recibir jamás: "Mary se fue para siempre ayer por la mañana. Mañana se celebrará un responso a las 12 y la enterraremos después".
Empecé a temblar, se me puso la carne de gallina y sin importarme el lugar ni las personas que allí esperaban, le llamé. Sin éxito, Albert no contestaba.
Mary. Su mujer. Tenía mi edad. Con un bebé, Teo, de 3 meses...era demasiado doloroso para ser verdad.
Pero lo era.
Nos cruzamos llamadas, no conseguimos localizarnos y cuando casi a las 9 de la noche iba por la autopista camino de casa me di cuenta de que necesitaba verlo, justo en ese instante, necesitaba decirle lo que, a pesar de haberlo intentado, no pude expresar en un frío mensaje de texto. Que le quería, que lo quiero, que lo sentía y lo siento en el alma y que allí estaba, y seguiré estando, para lo que él quiera. Me salté mi desvío de la autopista y fui al tanatorio.
Esperé fuera de la sala de vela para no molestarle, para dejarlos solos el poco tiempo que les quedaba, hasta que él salió. Al salir se acercó a mí y nos abrazamos. No sé cuanto rato estuvimos abrazados, sólo sé que no veía a nadie de las decenas de personas que nos rodeaban, sentía su llanto en todo mi cuerpo y sólo podía abrazarlo muy fuerte, como si pudiera llevármelo de aquel lugar, alejarlo de aquella situación, como si pudiera despertarlo y que nada hubiera cambiado - llevarlo de vuelta al domingo por la mañana, en el momento en que ella se levantaba tranquilamente, como cada día, para amamantar a su bebé, y lo hiciera sin problemas, y que ambos siguieran con los planes de un domingo cualquiera, con el corazón de Mary aún latiendo.
Pero no pude, sólo tenía mi abrazo, mis lágrimas y mi amor por él, y eso no era suficiente para traerla de vuelta.
Podría hacer una reflexión acerca de lo efímeros que son nuestros días, de lo poco que los aprovechamos y de lo injusto de la vida, podría, pero no voy a hacerlo, lo siento demasiado para ponerme a reflexionar
6 comments:
Y dentro de lo que cabe, es una valiosa lección para los que quedamos. Intentar aprovechar cada minuto que pasamos con nuestros seres queridos porque, quién sabe, mañana pueden ser los últimos.
La muerte, en especial cuando es inesperada, es irracionalmente un mensaje vital, que transmite vitalidad.
El precio que se paga es alto, no cabe duda, así que tenemos que hacer que valga la pena.
Mis condolencias a tu amigo; tiemblo al pensar que uno de los míos pudiera faltar mañana.
bufff
ya...
Mi más sentido pésame.
Un saludo.
No conocía tu blog, al que llego saltando de uno a otro.
Me ha encantado este texto, me ha emocionado y me ha hecho saltar las lágrimas.
Lo lamento...
Salu2.
gracias - es doloroso, pero día a día el dolor se mitiga y los que quedamos, estamos ahí para él, para lo que necesite, en el momento que sea.
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