A veces sentimos que la vida es un tren que vemos pasar y nunca damos alcance. Nos pasa de largo y desde dentro, a través de esas frías ventanas que tienen todos los trenes, nos observan caras de personas que, en muchas ocasiones, son las que dan sentido a nuestra vida.
Ellos pasan, los miramos, nos lamentamos y al momento, un resorte interior que no sé bien donde escondemos, nos saca de nuestros lamentos y nos lleva de vuelta al sitio en el que teníamos que estar porque nos esperan o porque teníamos algo que hacer o, sencillamente, porque es lo que nos toca.
Evidentemente, yo no soy una excepción. O no lo era.
Porque ahora, tengo la sensación de que, a pesar de todo, controlo el tiempo y de que o el tren de la vida, ese Talgo antiguo y que hace mil paradas, ha ralentizado su velocidad o de que yo, sin saber muy bien como, voy subida en algo distinto.
Es curioso, esta tarde volvía a casa por la autovía que transcurre junto a las nuevas vías que nos acercaran la "alta velocidad" a los barceloneses - vías que habitualmente están ocupadas por operarios que trabajan en ellas y por viejas máquinas de tren que transportan a esos operarios y sus herramientas - cuando he visto que un tren muy blanco, estilizado y con una nariz bastante particular, avanzaba por ellas.
- el AVE! - he exclamado.
- anda Marta, si la obra no está acabada! - me han contestado.
Iba lento, a una velocidad absurda, la misma velocidad que parece que es la que está caracterizando su llegada, pero era él (si es que se puede utilizar un él para un tren...). Y como soy de un egocentrismo absoluto cuando se trata ver señales dirigidas a mí donde no existen, he actuado como corresponde, y me la he hecho mía.
Ese tren me indica que llego a todo, que sí, que trabajo mucho y todas esas cosas, pero que a pesar de ello, estoy encontrando tiempo para todos, incluso para mí - cosa que estaba descuidando demasiado - y eso me hace tremendamente feliz porque me permite disfrutar de muchas cosas que el tren de la vida en muchas ocasiones nos niega y es que, no lo veis?, tengo asiento en el AVE!
Evidentemente, yo no soy una excepción. O no lo era.
Porque ahora, tengo la sensación de que, a pesar de todo, controlo el tiempo y de que o el tren de la vida, ese Talgo antiguo y que hace mil paradas, ha ralentizado su velocidad o de que yo, sin saber muy bien como, voy subida en algo distinto.
Es curioso, esta tarde volvía a casa por la autovía que transcurre junto a las nuevas vías que nos acercaran la "alta velocidad" a los barceloneses - vías que habitualmente están ocupadas por operarios que trabajan en ellas y por viejas máquinas de tren que transportan a esos operarios y sus herramientas - cuando he visto que un tren muy blanco, estilizado y con una nariz bastante particular, avanzaba por ellas.
- el AVE! - he exclamado.
- anda Marta, si la obra no está acabada! - me han contestado.
Iba lento, a una velocidad absurda, la misma velocidad que parece que es la que está caracterizando su llegada, pero era él (si es que se puede utilizar un él para un tren...). Y como soy de un egocentrismo absoluto cuando se trata ver señales dirigidas a mí donde no existen, he actuado como corresponde, y me la he hecho mía.
Ese tren me indica que llego a todo, que sí, que trabajo mucho y todas esas cosas, pero que a pesar de ello, estoy encontrando tiempo para todos, incluso para mí - cosa que estaba descuidando demasiado - y eso me hace tremendamente feliz porque me permite disfrutar de muchas cosas que el tren de la vida en muchas ocasiones nos niega y es que, no lo veis?, tengo asiento en el AVE!
¡Que para eso están las señales!
11 comments:
¿Cómo? ¿Haciendo carreras contra el AVE? Como te pille la Guardia Civil ;)
Lo primero de todo, escribo bajo un estado alterado (catarrillo/malaria), por lo que no sé si lo que voy a decir tiene mucho sentido o no. Así que si no lo tiene, espero que lo sepas disculpar ^^
Cuando el fabricante empaquetó nuestras vidas olvidó incluir el manual de instrucciones. Quizás, por eso existen las señales; para ayudarnos a ser felices.
Me alegro de que seas feliz, Marta.
Un abrazo.
Sonando: The Devil – P. J. Harvey
Eso no es un estado alterado, es un resfriado mal llevado por un hombre :)
El otro día un amigo me decía que de todo en esta vida deberíamos sacar una lección y/o una señal para aprender de ella y ser mejores personas. No creo que sea un mal consejo.
Gracias!!!
Besossssss
> "Eso no es un estado alterado, es un resfriado mal llevado por un hombre :)"
Muy bueno, tengo que admitirlo :D
De nada.
Venga, un besote.
POr eso nunca me pongo enfermo, porque cuando lo hago lo llevo fatal xD
asiento para el AVE ... y para el Iberia del viernes night!!!!!!!!!!!!!!!
;-)
yesssssssss!!!!!!
dios, qué ganas...!
Es muy buena señal que vuelvas a ver señales!
;)
Hola. Soy la anónimo previa. Lamento que no me deje identificarme (me siento cobarde!), así que vuelvo a "dar la cara"!
Saludos.
www.sparklingdreams.motime.com
Tranquila - las cosas son como son...o no?
;)
(sonrisa amplia)
...eso me pregunto yo constantemente... Y tú, ¿qué dirías?
:)
sparkling
sin duda, son como son y cada cual es como es - lo mejor de todo es que eso es algo que me encanta.
marta
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