Las 8 y media de la mañana de un sábado y yo delante del ordenador. He dormido poco, muy poco...nos acostamos tarde, las risas con mi hermana mayor, los programas del corazón que le sirven para desestresarse, y a mí me desvelan, y un capitán muy rubio, que sentía tumbado a los pies de la cama al alargar mis piernas, y que ha resultado ser un parlanchín nocturno en la lengua de Shakespeare.
Era tarde, mi casa es el claro reflejo de la hora que era ayer cuando decidimos dar por terminada la velada: la mesa sigue vestida, como si nos esperara con los restos del vino para desayunar, la cocina, si es que a algo tan pequeño se le puede llamar así, parece un campo de refugiados y yo descalza y despeinada camino entre los restos echándolos de menos ahora que se han ido.
Al salir del baño he visto mi reflejo en el espejo y he pensado que esa no era yo. La maniática obsesiva que saltaba del sofá al ver un pelo en el suelo o que no iba descalza porque se manchaban los pies (no sé cómo, pero se manchaban a pesar de tener el suelo más limpio del mundo...) y el sofá era blanco. La misma maniática obsesiva no puede estar paseándose por casa y escribiendo una entrada en el blog sin sentir en su cabeza retumbar los gritos de las gotas de agua que ayer cayeron en el suelo de la cocina mientras preparábamos uno de los mejores steak tartar de los últimos tiempos.
He vuelto al baño, me he vuelto a mirar en el espejo y esa cara me resulta familiar pero, a pesar de no llevar las gafas puestas y ver menos que pepe leche, me ha parecido intuir un tono diferente en la piel que nada tiene que ver con los efectos del verano, un brillo distinto en los ojos, que no se puede atribuir al ron porque ayer no fue el caso, y una serenidad en la expresión, que podría tener relación con otras cosas, pero esta mañana tampoco aplican.
La vida me pone a prueba a pocos días del cambio de década, y de estación, y en mi cajita de los pequeños tesoros decsubro cosas nuevas cada día.
Era tarde, mi casa es el claro reflejo de la hora que era ayer cuando decidimos dar por terminada la velada: la mesa sigue vestida, como si nos esperara con los restos del vino para desayunar, la cocina, si es que a algo tan pequeño se le puede llamar así, parece un campo de refugiados y yo descalza y despeinada camino entre los restos echándolos de menos ahora que se han ido.
Al salir del baño he visto mi reflejo en el espejo y he pensado que esa no era yo. La maniática obsesiva que saltaba del sofá al ver un pelo en el suelo o que no iba descalza porque se manchaban los pies (no sé cómo, pero se manchaban a pesar de tener el suelo más limpio del mundo...) y el sofá era blanco. La misma maniática obsesiva no puede estar paseándose por casa y escribiendo una entrada en el blog sin sentir en su cabeza retumbar los gritos de las gotas de agua que ayer cayeron en el suelo de la cocina mientras preparábamos uno de los mejores steak tartar de los últimos tiempos.
He vuelto al baño, me he vuelto a mirar en el espejo y esa cara me resulta familiar pero, a pesar de no llevar las gafas puestas y ver menos que pepe leche, me ha parecido intuir un tono diferente en la piel que nada tiene que ver con los efectos del verano, un brillo distinto en los ojos, que no se puede atribuir al ron porque ayer no fue el caso, y una serenidad en la expresión, que podría tener relación con otras cosas, pero esta mañana tampoco aplican.
La vida me pone a prueba a pocos días del cambio de década, y de estación, y en mi cajita de los pequeños tesoros decsubro cosas nuevas cada día.
¿Lo estaré haciendo bien? ¿Me estaré haciendo mayor?
6 comments:
Fer-se gran no és gens dolent, al contrari. Et permet triar més, decidir més, estar més bé amb tu i per tant amb els altres. "El mundo por montera", vaja, ja ho veuràs! ;-)
Petons, maca!
La vida sea cambio y los cambios nos ponen a prueba de manera constante.
Tal vez te sientas más libre, y con ello, más feliz. No sé.
Un beso.
Rita
la veritat és que encara que en els últims 12 mesos m'hagin passat algunes coses que no són agradables, està essent una etapa que estic disfrutant moltíssim i que m'està agradant molt. Molts petons guapa!
Sergio
Gracias por dejar tu comentario, sé que vienes a menudo pero no escribes.
Me siento libre y muy feliz. Será eso?
Muchos besos!
Está bien eso de despertarse entre los restos del naufragio de la juerga de la noche anterior, y descubrir que quizás estás dejando de ser maniático obsesiva. Feliz cumpleaños, cuando toque.
Ja queda poc, paseante, pastís per a tots aquell dia! :)
Canvi de dècada? Per la meva experiència és la millor. Felicitats, quan sigui el dia. Les obsessions se'n solen anar o empitjoren! vigila...
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