Monday, 31 December 2007

El año internacional de la patata

2008, donde 8+2 son 10 y 10 son 5+5. donde 5 es igual a 1+4 y eso es un 14.

El 14 ha marcado mi 2007, y las cosas que han rodeado a ese número han sido todas buenas, así que por qué no aceptar las señales y decirle...
¡Bienvenido 2008,
promete usted ser un buen año!



Thursday, 27 December 2007

Thursday, 20 December 2007

Monday, 17 December 2007

Desplazando el Ecuador

Ayer iba paseando por el Borne con unas amigas cuando un par de chicos enganchados a una cámara y un micrófono nos abordaron preguntándonos si podíamos dedicarles 5 minutos para su programa de televisión. No recuerdo el nombre del programa, ni creo que nuestra intervención tenga alguna utilidad para ellos, pero el tema que trataban me ha llevado a escribir hoy esta entrada: la improvisación.

improvisar
(De improviso).
1. tr. Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación.

Nos preguntaron lo que significaba para nosotras, si hacíamos uso de ella en nuestro día a día y nos pidieron que les describiéramos una situación en la que no pudieramos aplicarla.

Generalmente improviso bastante, me adapto a los cambios y a las circunstancias en mi vida personal y profesional y el resultado suele ser bueno, pero hay ocasiones en las que soy incapaz de improvisar, no sé si por mi zodiaco y ascendente o por mis siempre presentes obsesiones, pero son cosas que necesito que salgan bien, sentir que tengo la situación controlada hasta el momento inicial y saber que todo está perfecto - la improvisación ya vendrá después.


Cuando se da una de esas ocasiones preparo millones de cosas que a la mayoría de la gente se le pasarían por alto, considero todas las variables posibles y tras haber trabajado sobre el escenario sé que todo es perfecto y me siento genial. Entonces llega el momento, y sé que hasta ese instante todo está bajo mi control, y me relajo, respiro hondo, disfruto el momento y la improvisación y el dejarse llevar pasan a cobrar el protagonismo absoluto de la situación.

A partir de ahí los relojes no importan, ni las formas, ni las vidas de cada uno, ni las apariencias y todo vale, y todo es especial y los polos de la Tierra podrían invertirse en ese momento y no sería importante, al fin y al cabo - ¿a quién le importa hacia dónde gira el agua?

Sunday, 9 December 2007

Sesame Street - Barrio Sésamo

He pasado parte del puente de la Constitución en Vinarós, en casa de Inma, una de mis mejores amigas, con su marido Paco y mi sobrina Júlia.

Ayer Júlia y yo estuvimos enfermas: tos, moquitos, fiebre, estornudos...un rollo! Al encontrarnos mal nos tocó pasar parte de la tarde delante de la tele con nuestros pijamas y las mantitas. Como dice Inma, ver la tele con Júlia es una dictadura, en esa casa desde que la princesa aprendió a manisfestar su voluntad, sólo se ve Disney Channel y ayer, evidentemente, no se trataba de una excepción.

Me encontraba tan mal que me tragué la serie de la niña del pelo rosa, la del perro rojo gigante y varios capítulos de Mickey y sus amigos. Cuando ya empezaba a estar algo harta de los dibujos empezó algo que yo recordaba de mi niñez: Barrio Sésamo!. Pero es un Barrio Sésamo moderno, nuestro Monstruo de las Galletas ahora se llama Tricky, ya no aparece el Conde Drácula y el que sí es protagonista ahora es Elmo, un personaje que nunca nos llegó doblado a los niños españoles.

Me fascina ver la manera de enseñar las cosas que tienen este tipo de programas educativos, consiguen que Júlia repita cosas que hacen y/o dicen los personajes: baila, juega a "Epi dice", levanta las manos con las canciones y aprende el abecedario - todo ello a través de juegos sencillos y canciones de letras bastante simples y pegadizas.

La canción del episodio de ayer pretencía que los peques bailaran, tenía un estribillo de rima extraña y las imágenes que acompañaban a la canción eran de niños alegres y saltarines bailando. Me quedé realmente sorprendida cuando una de las veces que suena el estribillo de rima extraña al que me refería: "Ponte en pie y mueve tu cuerpo", la imagen de fondo era un niño en silla de ruedas...

Me pareció tan surrealista que esta mañana he buscado la versión original de la canción, y de "ponte en pie" nada, señores traductores! La letra en inglés dice "Get ready and move your body", frase que, además de rimar perfectamente, no como en la cutre versión española, no resulta incongruente al ver la imagen del niño inmóvil en su silla.

Nada como la versión original.

Wednesday, 5 December 2007

Superheroe

Dicen que las personas que viven solas se van volviendo maniáticas a medida que pasan los años. Supongo que si ya partes, como es mi caso, de un nivel de manías elevado, sólo me viene una cosa a la cabeza: "mamá miedo!!".

Ayer fui a cenar a casa de mis padres y como no tengo voluntad alguna fui incapaz de resistirme a una cama con las sábanas recién cambiadas, a dormir una noche tocándole los pies a alguien (sí sí, papá a mi cuarto!), a despertarme con un zumo de naranja recién exprimido (y no por mí, claro!) y a un rato de abrazos y masajitos en la espalda antes de dormir. No tengo carácter, ya lo sé, pero la tentación era muy grande!

A las 11 estaba en la cama pero un ruido me tuvo dando vueltas una hora sin dejarme pegar ojo. Aclarar que lo que para mí era el ruido ensordecedor que provocaba un poco de aire en el radiador de la habitación y no me dejaba ni cerrar los ojos, para mi madre ni siquiera existía. Y es que últimamente, y de ahí lo de las manías, no me dejan dormir sonidos que el resto de la humanidad no detecta.

Es desesperante. Ayer en casa de mis padres era el radiador, el lunes en mi casa fue el motor de la nevera del trastero y a estos dos se suman ruidos tan absurdos como la lavadora de la vecina cogiendo agua, mi lavavajillas al girar las aspas en el piso de abajo y, lo peor de todo, el cargador del móvil junto a mi cama. Todo instrumentos de tortura para mis oídos en el silencio de la noche que me impiden descansar bien y hacen que tenga que levantarme a pararlos a horas que yo no debería estar despierta.

Me he repasado el cuerpo de arriba abajo buscando la picadura de araña mutante que me ha hecho desarrollar este oído, tipo spiderman, y no ha habido suerte -con lo que me apetecía coserme una M dorada en las mallas!- así que hoy creo que voy a mirar si tengo pulgas y/o garrapatas y si las encuentro me voy directa a levantar la pierna contra un árbol para empezar a acostumbrarme a esta nueva vida de perros.

Friday, 30 November 2007

Le cinquième jour de la semaine

Llevo 3 viernes que no se los deseo a mi peor enemigo, y los 3 han sido provocados por situaciones absurdas a las que les hemos permitido que nos afectaran demasiado provocando una reacción en cadena que, por lo menos los dos últimos fines de semana, se alargaron hasta bien entrado el sábado.

La sensación de tristeza, vacío, rabia, malestar, me puede...hace que, a pesar de estar bien, esté mal, que se me quiten las ganas de entrar y/o salir, que no me apetezca ver ni hablar con nadie y que la única compañía tolerada en esos momentos sea la de la tele, el sofá y una manta. Patético. Lo sé. Pero por más que intento solucionarlo, no lo consigo. Me siento así y no sé cambiarlo.

Lo peor de todo es que estar así me genera un sinvivir que no me permite hacer nada sin dudar. Quiero encontrar el momento para arreglarlo, pero no quiero hacerlo. Quiero ir a tomar algo para romper el entorno y la situación pero no quiero decirlo. Quiero hablarlo, pero no quiero dar mi brazo a torcer. Y me siento perdida aunque sé que la solución está al alcance de mi mano, y no hago nada.

Es todo muy confuso, se mezclan demasiadas cosas, emociones, sentimientos, palabras, acciones... y si le sumas que yo tiendo a personalizar demasiado las cosas que suceden a mi alrededor, la mezcla es explosiva.

¿Por qué en vísperas de fin de semana?

Tuesday, 20 November 2007

Sweet moments

Monday, 19 November 2007

El hábito de dar y entender

Cuando un viernes a mediodía te llega un mensaje de una persona a la que hace casi 3 años que no ves, de un entorno que dejaste atrás, sin saber ahora muy bien por qué, invitándote a una fiesta y eres del género prudente, como es mi caso, lo primero que piensas es que se trata de un error.

La misma prudencia sumada al cariño de los años te hacen no borrarlo. Lo miras, lo relees una y mil veces y deseas que no se trate de un error. Recurres a tu ángel de la guarda, la que siempre está ahí, y le cuentas tus temores. Y ella, con la energía positiva que la caracteriza, te confirma que no hay error y con su fuerza maravillosa, te empuja a asistir.

A pesar de todo, la prudencia me puede, no me gusta molestar, no quiero invadir ese círculo tan íntimo del que salí de puntillas sin ni siquiera despedirme y me paso el sábado penduleando entre el y el no, como si de un referendum de mi propia cabeza se tratase.

Finalmente gana el sí y me planto ante esa puerta a las 11 de la noche hecha un manojo de nervios.

Ojalá me hubieran dicho en los exámenes de octavo que no hay nada para los nervios como un buen abrazo y que, además, mientras te abrazan te digan que cómo podías haber pensado que se trataba de un error, hace que te sientas en la gloria!

Lo siguientes abrazos, que alguien a quien quiero mucho a pesar de los años pasados, me mirara fijamente repitiendo mi nombre en voz alta varias veces como sin creerse que estuviera allí y que ella estuviera serena y pendiente de mí, de que me sintiera bien en todo momento, me hace, una vez más, sentirme tremendamente afortunada.

Eso es la generosidad: que cuenten contigo, que te digan que todo da igual, que nada importa, que seguimos siendo los mismos, que no me vuelva a perder y que esté tranquila, que nadie me pedirá explicaciones ni me preguntarán nada.

Debo inventar una nueva palabra, por las cosas buenas que me están pasando en la vida, GRACIAS ya no es suficiente.

Monday, 12 November 2007

Mojitos con Perrier

La vida está llena de sorpresas, de casualidades mágicas que convierten pequeñas cosas en momentos realmente especiales, de esos que te dan la vida, que dic jo.

Todo empezó con un mensaje ansioso por mi parte para darle a Blanca su regalo de cumpleaños - y es que la paciencia, especialmente cuando a regalos se refiere, no es una de mis virtudes - que enlazó con una invitación a su fiesta de cumpleaños valenciana, aunque yo soy una amiga de Barcelona a la que no le tocaba ir a esa fiesta, y culminó con un fin de semana fantástico en su casa, en la capital del Turia.

Invitar a alguien a tu casa, a mi entender, es una muestra de cariño impagable. Estás permitiendo a alguien de fuera compartir tu espacio y tu más absoluta intimidad, eso que compartimos las personas cuando estamos en casa y que es limitado a un pequeño círculo de confianza. Así que cómo no sentirse honrado por ello?

Si le añades que no estoy pasando mi mejor momento, emocionalmente hablando, el regalo es doble y si además, esas personas no sólo comparten su espacio contigo, sino que te hacen sentirte parte de él como uno más, eso sí que no tiene precio.

Hace casi 12 años que somos amigas, hemos pasado de todo juntas y hemos superado millones de cosas, lo que hace, sin lugar a dudas, que las relaciones maduren y se enriquezcan, y nuestra amistad, a pesar de que por la edad debería ser una adolescente pueril e irascible, es una amistad adulta, madura y maravillosa. Y es que Blanquita es uno de esos grandes, y escasos, regalos que nos reserva la vida a cada uno y yo la adoro.

Durante estos 12 años el trato ha sido blanca-marta y su familia y la mía no han sido protagonistas activos de nuestra amistad. Había coincidido con ellos en entornos poco dados a la conversación: un tanatorio, un saludo a través de la ventana de un bar, o cruzarnos por la Diagonal...entornos imposibles, en definitiva! Pero su familia después de los años y los millones de conversaciones entre nosotras, han pasado a formar casi parte de la mía, es como si los conociera de siempre y cuando existe esa sensación y llega el momento físico de tenerlos delante y poder saludarlos, es algo realmente especial - y ese momento llegó el sábado por la mañana.

Ha sido un gran fin de semana, nos hemos reído, nos hemos abrazado, hemos bailado, hemos bebido, hemos descansado, nos hemos querido, y, además, hemos seguido alimentando nuestra amistad, lo que para mí, es el mejor de los regalos que, aunque era ella la que debía recibirlos porque es su cumpleaños, generosamente me ha dado.

hoy es 12 de noviembre
¡muchísimas felicidadades, Blanca!

Monday, 5 November 2007

Paseando a Miss Daisy

Vivir tan lejos del lugar en el que trabajo provoca que pase muchas horas a la semana en el coche. Me gusta conducir, me genera, aunque ya hayan pasado 10 años desde que me aceptaron en el club de los aptos para el carnet rosa, una sensación de independencia y libertad que es muy agradable y de la que disfruto muchísimo, pero eso no quita que también me encante que me lleven, que me paseen por la ciudad, o por donde sea, mientras que yo puedo dedicarme a mirar por la ventana y disfrutar del momento.

Las personas que no me conocen demasiado se sorprenden cuando les cedo las llaves de mi coche en el momento de ir juntos a algún sitio: los jueves como con Edu y no conduzco jamás, los viernes con Serra y Juanito y son ellos los que se turnan para conducir, la última vez que estuve en Ikea con Albert él llevó el coche de vuelta a casa, el miércoles estuve en Barcelona en una reunión y Joan fue el que estaba al volante y ayer al volver de Can Costa le cedí las llaves a Javier. Son muy distintos entre ellos, conducen de forma muy diferente pero a todos, sin excepción, se les quedó la misma cara la primera vez que puse las llaves del Golf en sus manos. Y es que entiendo que pueda resultar extraño, pero es que yo ya conduzco demasiado y confío en ellos - me llevaran sana y salva al sitio al que tengamos que ir.

Soy de confianza fácil al volante, pocas veces he hecho un trayecto en el que necesitara sujetarme al asiento y/o tomarme un antiácido, porque pocas veces me relaciono de forma tan directa, como es ir en coche, con alguien que no tenga demasiado sentido común. Pero para todo hay excepciones y ahí están los taxis.

Vivo en las afueras de la ciudad, con lo que no soy una gran clienta para los señores del coche negro y amarillo con la lechuga verde. Generalmente hago uso de ellos cuando necesito ir al aeropuerto a horas intempestivas de la mañana, en las que aún no me explico como es que las calles ya están puestas, y en el viaje contrario, que también suele ser a horas intempestivas de la noche, y durante el que, para mi sorpresa, las calles aún siguen ahí (qué eficiencia los señores de fomento con el montaje y desmontaje diario del asfalto).

Como soy mujer de costumbres hago siempre uso de la misma compañía. Yo sólo tengo que llamarles y ellos, hay que ver qué listos!, cuando ven mi teléfono ya saben quien soy, donde vivo, como pago y a donde suelo ir. Es perfecto, todo está bajo control y mi confianza intacta.

El tema cambia cuando llegas al aeropuerto de Ibiza en pleno mes de Julio a las 12 de la noche, tienes que desplazarte hasta la otra punta de la isla y el único medio de transporte viable es el taxi. Te encaminas a la cola de los taxis y te encomiendas a la suerte; primero para que no tengas que esperar una eternidad, después para encontrar uno en el que quepan las maletas con ropa para 3 semanas y, finalmente, para que el conductor tenga un nivel de sentido común aceptable que me permita mantener mi status de confianza cuando es otro el que lleva el volante.

No hubo colas, pero eran las 12 e Ibiza, así que no tiene mérito. Había espacio en el maletero, pero claro, era un monovolumen. Y no, no tenía sentido común.

Durante 30 minutos, que debe ser lo que se tarda en cruzar la isla entera, Estrella y una servidora fuimos dando bandazos en el asiento de atrás de aquel buen hombre (!) que conducía por aquellas carreteras de dios a 140 kilómetros por hora, cuando el límite marcaba 80 (!!), mientras bebía redbull (!!!) y con un volumen de música que no tenía nada que envidiar a la mejor de las discotecas de la isla (!!!!).

Tras pedirle en varias ocasiones que redujera la velocidad y él hiciera oídos sordos en todas ellas, llegamos a nuestro destino.

Nos dejó en la cala en la que, según él, atracaban los barcos, descargó nuestras maletas y desapareció. Al bajar a la cala Estrella y yo nos miramos, y el mismo pensamiento cruzó nuestras mentes...Esta es la cala en la que atracan los barcos?! Pero si existen auxiliares más grandes que aquellas barquitas de pescadores!!.

En realidad nuestro destino estaba 1200 metros más arriba, al final de una cuesta infinita que se eternizó bajo el peso de nuestras maletas. Por suerte, las maletas las conducíamos nosotras y sí, vamos bien servidas de sentido común.